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Las furgonetas camper vuelven a la carretera: ¿Qué hay que comprobar antes de las vacaciones?

Si pasan largas temporadas parados conviene moverlos unos metros para evitar deformaciones en los neumáticos

A. NOGUEROL El Barco de Ávila

La cercanía del verano y las altas temperaturas hacen que los tan de moda vehículos camperizados vuelvan a las carreteras. Ya sea para disfrutar de un fin de semana o aprovechar períodos más largos de vacaciones, su presencia en nuestras carreteras es cada vez mayor. Con un mantenimiento muy parecido al de los vehículos ligeros, incorporan algunos elementos a los que hay que prestar especial atención como posibles deformaciones en los neumáticos al pasar mucho tiempo parados y debido a su peso

Por ello, es recomendable arrancar el vehículo y moverlo atrás y adelante durante unos pocos metros con cierta periodicidad. Así conseguiremos que la cubierta recupere la forma y la presión se haga en un punto distinto.

Según explican los especialistas de Euromaster, vigilar la presión de las ruedas es vital y se recomienda revisar, al menos, una vez al mes los neumáticos en frío. Cerciorarse del estado y desgaste de los mismos es primordial. Si el dibujo está muy desgastado o la goma está agrietada, debemos cambiar de forma inminente las gomas.

Una apuesta segura es optar por neumáticos especiales ideados para camper o vehículos para transportar cargas pesadas. Al tener reforzados los flancos, son más resistentes. Otra buena solución son los neumáticos M+S, concebidos para desenvolverse perfectamente en diferentes adversidades climatológicas como barro, lluvia o nieve.

La libertad que ofrecen las camper permite realizar rutas sorprendentes y adentrarse en zonas de costa o de montaña con la presencia de vegetación, tierra, polvo y humedad, es decir, elementos que afectan enormemente al filtro del habitáculo, también conocido como filtro del polen. De este modo, la suciedad puede colarse en el interior restando eficacia al sistema y generando una atmósfera difícil para conductor y acompañantes, de ahí la necesidad de un mantenimiento regular.

Sucede lo mismo con el filtro del aire del motor. Si este se satura, el rendimiento del motor se verá comprometido, derivando en un mayor consumo de combustible e, incluso, en averías gravosas para el bolsillo.

Además de todos estos elementos, se recomienda no pasar por alto los chequeos básicos de cualquier vehículo. Realizar el cambio de aceite en el momento indicado, llevar el nivel correcto de todos los líquidos, mantener correctamente el estado de las luces o disponer de una suspensión con salud, permitirá olvidarnos de sustos innecesarios en cualquier desplazamiento.

También los frenos, máxime si paseamos con la camper en condiciones de humedad, donde pueden perder capacidad de frenada debido a un estacionamiento continuado.

Por último, cuidar la batería y las auxiliares de una camper es un punto a tener en cuenta. Un incorrecto mantenimiento o una sobrecarga puede propiciar la descarga parcial o total y, por ende, agotar su vida útil mucho antes de lo esperado. Este contratiempo puede derivar en un mal uso de los aparatos electrónicos o del sistema de calefacción.

Además, si la camper dispone de instalación de gas es importante conocer que es obligatorio realizar una revisión por un técnico cualificado al menos una vez cada cuatro años. Una revisión que incluye tanto la estanqueidad del circuito, verificación de mangueras o prueba de elementos como la cocina o electrodomésticos.

Cómo elegir una furgoneta camper

Un desembolso medio de una autocaravana completamente equipada de segunda mano puede rondar los 31.000 euros, mientras que si nos decidimos por una nueva esta cifra puede aumentar hasta los 44.000, y el límite de precio solo depende de nuestra imaginación. En cuanto a la opción del alquiler, dependiendo de si estamos ya en temporada al ta o baja y de las propias características del vehículo, podríamos hablar de un margen de 115 a 180 euros por día, según explica a este periódico Berta Pérez, de la empresa Alquivan.

Lo normal es que los alquileres sean de un mínimo de siete días, aunque si se necesitan para más tiempo lo más frecuente es que «se pueda disfrutar de algún tipo de oferta».

Lo primero es elegir el tipo de vehículo que se ajuste mejor a nuestro viaje. Y para ello, no solo hay que tener en cuenta el número de personas que viajarán con nosotros sino también qué queremos que prime: maniobrabilidad, confort interior, cocina, y espacios amplios.

Para ello habrá que elegir entre las camper -furgonetas adaptadas como autocaravanas que resultan perfectas para parejas o grupos reducidos de viajeros que buscan disfrutar de una vida sobre ruedas sin necesidad de grandes lujos-; las integrales, para quienes buscan confort, calidad y espacios amplios; las capuchinas, que añaden un espacio sobre la cabina del conductor, como dormitorio, por lo que resulta ideal para cuatro, cinco o incluso seis personas; y las perfiladas, similares a las capuchinas pero con mayor maniobrabilidad y una protuberancia más reducida sobre la cabina, pensada para familias poco numerosas o grupos reducidos de amigos.

No todos los alquileres incluyen el mismo equipamiento, por eso es fundamental que preguntes qué incluye el alquiler. Lo habitual es que la vajilla, los utensilios de cocina, la ropa de cama e incluso en ocasiones los asientos infantiles estén incluidos en el precio, pero nunca está de más preguntar si incluye además GPS, bombonas, o incluso cadenas.