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Se desmonta el mito de la imprudencia de los jóvenes al volante

Pese a ser el colectivo que peor imagen tiene entre los conductores españoles los jóvenes españoles de 18 a 29 años son el grupo de edad con menor tasa de mortalidad entre los automovilistas

PATXI FERNÁNDEZ Madrid

La imagen que desde hace décadas se ha tenido de los conductores más jóvenes puede formar parte del imaginario colectivo de la sociedad española. Porque según los datos de la DGT, precisamente el colectivo de conductores jóvenes españoles de 18 a 29 años son el grupo de edad con menor tasa de mortalidad entre los automovilistas (0,5%), un indicador que ha descendido un 41% en la última década.

De hecho, pese a que todos los grupos de edad señalan a los jóvenes como el colectivo más imprudente e inexperto a la hora de ponerse al volante (58%) y a que, proporcionalmente, tienen más accidentes que el resto de grupos de edad (+37% en los últimos 10 años), los conductores de 18 a 29 años han experimentado un cambio radical, debido, fundamentalmente, a su mayor respeto a las normas y a la modificación de sus hábitos de movilidad. En este sentido, su tasa de mortalidad ha registrado un descenso del 41% en la última década, lo que les consolida como el grupo de automovilistas con menos conductores fallecidos respecto sus propios accidentados (0,5%).

De hecho, según un estudio de la Fundación Línea Directa, los automovilistas de 35 a 44 años son los conductores más imprudentes, ya que son los que más alcohol (45%) y drogas (12%) consumen antes de conducir, los que menos usan el cinturón como conductor (8%) y los que menos usan el casco cuando van en moto (12%). Además, son los que más multas han recibido recientemente (22%) y también los que dicen haber perdido más puntos del carné a consecuencia de esas mismas infracciones (45%).

Estas son algunas de las principales conclusiones del estudio «El gran cambio. Jóvenes conductores: anatomía de una nueva generación al volante», realizado por la Fundación Línea Directa en colaboración con Centro Zaragoza y que analiza la accidentalidad vial de los conductores españoles de 18 a 29 años entre los años 2010 y 2019.

Según Mar Garre, Directora General de la Fundación Línea Directa, «durante muchos años hemos visto cómo la sociedad prejuzgaba a los conductores más jóvenes señalándolos como los automovilistas más imprudentes e inexpertos. Sin embargo, las cifras nos dicen que, a día de hoy, la realidad es otra«. Garre explica que en los últimos 10 años los conductores de 18 a 29 años han experimentado una mejoría realmente destacable debido a un conjunto de circunstancias, como una mayor responsabilidad y concienciación, nuevos hábitos de movilidad y un acceso al carné más tardío».

Este cambio se acentúa aún más si comparamos los datos actuales con los de generaciones anteriores, ya que, en términos relativos, en 1989 los accidentes de tráfico causaban el 31% del total de los fallecimientos entre los jóvenes, mientras que 30 años después (2019) este porcentaje apenas llegaba al 17,7%, lo que supondría haber salvado alrededor de 35.000 vidas. La evolución de la lesividad también arroja buenos datos para los conductores de 18 a 29 años, ya que el resto de grupos de edad tienen una lesividad grave un 10,6% superior a la de los automovilistas más jóvenes.

El accidente más habitual con jóvenes de 18 a 29 años es el alcance trasero (30%), producto de distracciones y de no mantener la distancia de seguridad. Los siniestros suelen ocurrir en vías urbanas (61%) los fines de semana y con turismos de más de 10 años (44%), y suelen tenerlos más frecuentemente los hombres (70%) de entre 25 y 29 años. En cuanto a la responsabilidad en los golpes, los jóvenes suelen salir perdiendo, ya que provocan en el 62% de los siniestros, un dato que contrasta con su propia percepción, ya que piensan que en 2 de cada 3 siniestros son la parte perjudicada.

En cuanto a la distribución territorial de los accidentes con jóvenes implicados, la accidentalidad en carretera en los jóvenes se consolida como un fenómeno bastante homogéneo en todo el país. Pese a ello, Comunidades Autónomas como Baleares, Cataluña y Madrid destacan por tener una frecuencia de este tipo de accidentes ligeramente superior a la media, mientras que Castilla y León, Navarra y Región de Murcia se significan por registrar un índice de siniestros con jóvenes más bajo que el resto de territorios.