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La automoción se resiente por la invasión rusa, pero se solidariza con Ucrania

Se paralizan las fábricas situadas en Rusia, y se suspenden las importaciones y exportaciones

J. BACORELLE Madrid

Rusia es el décimo fabricante mundial de coches, aportando 1,4 millones de unidades al mercado, según cifras de 2020. En lo que se refiere a materias primas, Rusia y Ucrania son piezas clave para el sector de la automoción ya que son las principales fuentes de paladio, gas neón y del cableado de catalizadores y semiconductores.

Son circunstancias sensiblemente alteradas por la invasión rusa de Ucrania, y que está al mismo tiempo provocando numerosos inconvenientes a la industria europea de la automoción, que ha reaccionado con muestras solidarias con la población ucraniana.

Así, Porsche está realizando una donación de un millón de euros para proporcionar ayuda de emergencia a las personas afectadas por la crisis humanitaria en Ucrania.

De esa cantidad, 750.000 euros irán destinados a UNO-Flüchtlingshilfe e.V. (Ayuda a los Refugiados de la ONU), una asociación con la que el Grupo Volkswagen colabora desde hace tiempo y que presta apoyo en situaciones de crisis. El dinero se envía directamente a ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados), que está presente en Ucrania desde 2014. Además el grupo automovilístico ha anunciado que donará otros 250.000 euros a la Fundación Ferry Porsche, que apoya a niños y jóvenes en particular. La fundación tiene previsto utilizar esta donación para ayudar a la organización Aldeas Infantiles SOS, entre otras. También los empleados de Porsche podrán hacer sus propias donaciones a la asociación de Ayuda a los Refugiados de la ONU de una forma coordinada y eficaz mediante un mecanismo puesto en marcha por la compañía.

También el Grupo Stellantis, a través de su Fundación, se compromete hoy a aportar una ayuda humanitaria de un millón de euros para apoyar a los refugiados y civiles ucranianos desplazados por esta crisis. En estrecha relación con el «head of operation» en Ucrania, Stellantis se apoyará en una ONG local para ayudar a los refugiados y civiles en Ucrania, para utilizar este fondo. Stellantis tiene 71 empleados en Ucrania y ha puesto en marcha, desde hace una semana, un apoyo específico a cada uno de ellos.

Por otra parte el 89,9% de las empresas del sector automovilístico español ya sufre l as consecuencias de la guerra de Rusia contra Ucrania, con problemas ligados a las importaciones y exportaciones, según ha recogido el Clúster de la Industria de Automoción (CIAC), a través de una encuesta a 137 empresas de los clústeres de automoción españoles (ACAN, AEI La Rioja, AVIA, CAAR, Ceaga, CIAC, Facyl y GIRA).

Por el momento, marcas del sector como Renault, Volvo, BMW, Ford o Hyundai han suspendido temporalmente su producción en Rusia o limitado sus exportaciones al país. Otras como Skoda o Volkswagen han ido más allá y han decidido reducir su producción en República Checa y Alemania, respectivamente. Además marcas como Jaguar y Aston Martin han decidido cance4lar sus envíos a Rusia.

Una de las primeras consecuencias a los problemas de importación y exportación es la reducción de la producción, no solo en Rusia o Ucrania sino también en los países limítrofes.

El 25,7% de las empresas que han participado en la reunión tiene parte de su negocio repartido entre Rusia y Ucrania. El 90% tiene presencia en Rusia, mientras que el 26,7% está presente en Ucrania. Algunas de ellas han mostrado miedo ante la posibilidad de una nacionalización de las sedes, oficinas o plantas que tienen ubicadas en estos dos países.

Además, un 37% de las empresas encuestadas afirma estar presente en territorios próximos al conflicto como Polonia, Eslovaquia, Rumanía, Hungría, Finlandia, Estonia, Letonia o Moldavia. Si la guerra se traslada a alguno de estos países, la afectación para el sector automovilístico sería total.

Según las respuestas recogidas por CIAC, un 30,7% prevé que habrá consecuencias por las sanciones económicas impuestas a Rusia por parte de distintos organismos internacionales.

Asimismo, el 17% opina que habrá dificultades en los desplazamientos y el 5,7% se plantea posibles problemas para repatriar a los empleados de las plantas de países vecinos al conflicto, en caso de que la situación se agravase.

En este sentido, algunas empresas han expresado su preocupación por el hecho de que hay trabajadores de los países del Este que se han sumado al ejército ucraniano para participar en la guerra y han abandonado sus puestos de trabajo.