Donald Tusk, líder del principal partido de oposición polaco Plataforma Cívica. / Afp

Tusk, el europeísta que envió al infierno a los promotores del 'brexit'

El líder de Plataforma Cívica encabeza la guerra contra el Ejecutivo del PiS al que considera culpable de la tensión con Bruselas y de una política de abuso de poder y corrupción

SALVADOR ARROYO Corresponsal en Bruselas

«Sabemos por qué quieren irse (de la Unión Europea); para violar las reglas democráticas con impunidad». Así arremetía Donald Tusk, líder del principal partido de oposición polaco Plataforma Cívica, contra el Gobierno desde la plaza del Castillo de Varsovia, en una de las multitudinarias manifestaciones que se celebraron el domingo por todo el país. El que fuera presidente del Consejo Europeo, con una trayectoria de siete años en Bruselas, y uno de los adalides en la batalla contra el 'brexit', enarbola en Polonia la bandera de la integración y el europeísmo sin aristas desde que el pasado mes de julio decidió regresar a la política nacional «al cien por cien», según puntualizó.

Está volcado de lleno en acabar con la arquitectura del partido ultraconservador PiS, liderado en la sombra por Jaroslaw Kaczynski, con una marcada trayectoria de vulneración de derechos (LGTBI, mujeres, libertad de prensa.), control judicial y varios casos de corrupción y abuso de poder que afectaron a sus principales líderes (incluido el propio Kaczynski) hace poco más de dos años.

Tusk (1957), jefe también del Partido Popular Europeo, regresó formalmente al trono de Plataforma Cívica el pasado julio. Y lo hizo denunciando al «malvado» partido gobernante; un término muy en la línea de aquella reflexión -«me pregunto en qué lugar especial del infierno acabarán los impulsores del Brexit»- que lanzó el político durante una de las fases más críticas de las negociaciones para la salida de Reino Unido.

Tusk se destacaba entonces como un tipo muy activo en Twitter, con mensajes directos que adquirían por sistema rango de titular y algún que otro vídeo con música de película de acción (al estilo 'Armagedon') para presentar las cumbres europeas. «Tal vez sea más cauteloso con mis tuits, al menos al principio», dijo su sucesor, Charles Michel, cuando le relevó en el cargo en noviembre de 2019.

El objetivo de la unidad

Este licenciado en Historia por la Universidad de Gdansk, vinculado en sus orígenes al movimiento 'Solidaridad' y que también ha ejercido de periodista, sucedió en 2014 a Herman van Rompuy al frente de la institución que coordina a los Estados de la UE. «Cuando me piden que defina con un par de palabras mis dos mandatos como presidente del Consejo Europeo, siempre respondo, sin dudar, con una sola: 'Unidad', el 'leit motiv', el cometido, casi mi obsesión, desde el principio». Así sintetiza su trayectoria en el cargo.

Y esa «unidad» continúa siendo su objetivo (ahora en terreno doméstico) al frente de una formación a la que ha llegado como 'el salvador', tras una senda gris en la política bajo el control de Boris Budka. Su dialéctica rápida y contundente está consiguiendo revitalizar Plataforma Cívica, que ya tuvo las riendas del país entre 2007 y 2014. Y que ahora se marca como objetivo forzar un relevo electoral antes de la fecha prevista para la siguiente cita con las urnas en 2023.

Tusk quiere repetir como primer ministro de Polonia y está entregado a la batalla contra un potencial Polexit que el Gobierno niega que vaya a suceder, que las encuestas no soportan (el 88% de los polacos aboga por permanecer en la UE y solo un 7% acogería de buen grado la salida) y que, al menos, en formato 'expulsión' no tiene forma legal en los Tratados de la UE.