El papa Francisco, en un confesionario. / Afp

El secreto de confesión enfrenta al Gobierno y el episcopado francés

El ministro de Interior recibe este martes al presidente de los obispos, que puso el secreto religioso por encima de las leyes civiles de la República

BEATRIZ JUEZ Corresponsal en París

El secreto de confesión divide al Gobierno francés y la Conferencia Episcopal gala tras la publicación la semana pasada de un informe que reveló que unos 330.000 menores franceses fueron víctimas de abusos sexuales por parte de sacerdotes o pederastas laicos en instituciones católicas entre 1950 y 2020.

El ministro de Interior, Gérald Darmanin, pedirá este martes explicaciones al presidente de la Conferencia Episcopal de Francia, Eric de Moulins-Beaufort, después de que éste provocara una gran polémica al asegurar que el secreto de confesión es «más fuerte que las leyes de la República». «No hay nada más fuerte que las leyes de la República en nuestro país», respondió hace unos días el portavoz del Gobierno, Gabriel Attal.

Francia debate estos días sobre el secreto de confesión. En su informe, la Comisión Independiente sobre Abusos Sexuales en la Iglesia (Ciase) recomendó «transmitir un mensaje claro» a los confesores y a los fieles de que «el secreto de confesión no puede derogar la obligación de señalar a las autoridades judiciales y administrativas los casos de violencias sexuales infligidas a un menor o una persona vulnerable».

El ministro de Justicia, Eric Dupond-Moretti, considera que el secreto de confesión -contemplado por la ley francesa como secreto profesional- «no es absoluto». El sacerdote tiene, según el ministro, la «obligación imperiosa» de alertar a las autoridades para poder «poner fin» a los abusos sexuales de menores que se estén produciendo. «Si no lo hace, deber ser condenado», opinó el ministro.

En 2019, la Iglesia chilena, blanco de denuncias por abusos a menores, rechazó una ley debatida en ese país que la obligaba a romper el secreto, asegurando que es «un acto sagrado» de reconciliación «con Dios».

El jefe de los obispos franceses aclaró tras sus primeras declaraciones que el secreto permite que se confíen tanto víctimas como agresores. «¿Las víctimas se confiarían si piensan que no permanecerá secreto? No les robemos esta posibilidad», aseguró De Moulins-Beaufort, quien subrayó no obstante que se esforzaba en buscar una alternativa.