Incidentes durante las protestas contra las restricciones por el covid-19, en Bruselas. / EFE

Decenas de detenidos en las protestas por las restricciones en Bélgica y Países Bajos

El Gobierno de La Haya denuncia actos de «pura violencia» llevados a cabo por «idiotas bajo la apariencia de un 'estamos insatisfechos'»

SALVADOR ARROYO Corresponsal en Bruselas

Decenas de detenciones –44 según los últimos datos oficiales aunque la Policía sigue visionando imágenes–, tres agentes heridos, daños materiales aún en evaluación, rechazo enérgico de los políticos y el desmarque inmediato de las entidades organizadoras. Son las secuelas de los disturbios que se produjeron el domingo en Bruselas durante una manifestación contra las restricciones impuestas en el país por el repunte de contagios por coronavirus: 13.240 infecciones; 249 nuevas hospitalizaciones y 34 fallecidos. Son sus medias diarias de la última semana.

Esta situación sanitaria ha llevado al Gobierno federal a endurecer las medidas para intentar contener lo que aquí se identifica como 'cuarta ola'. El pasaporte covid es obligatorio desde octubre para acceder a todos los lugares públicos (restaurantes, cafés, edificios de la Administración, empresas…); se ha impuesto el uso generalizado desde las mascarillas a partir de los 10 años. Y planea la sombra de la vacunación obligatoria, validada ya para todo el personal sanitario y asistencial. Se fija un periodo transitorio (1 de enero a 31 de marzo) y una amenaza velada: quienes no acepten el suero irán al desempleo.

Ese escenario es el que propició la manifestación multitudinaria del pasado domingo. 35.000 participantes en un acto de protesta que contaba con la autorización del Ayuntamiento. Y que se desarrolló de forma pacífica hasta que la tensión se disparó en su tramo final, en las inmediaciones del barrio europeo, que alberga las sedes de las instituciones comunitarias.

La negativa de algunos manifestantes a seguir el trazado pactado con las autoridades derivó en un choque con las fuerzas antidisturbios, que respondieron con gases lacrimógenos y el uso de un vehículo con cañón de agua para intentar dispersar a grupos de personas que lanzaban a los agentes fuegos artificiales, montaron barricadas, quemaron contenedores y distinto mobiliario urbano y causaron daños importantes en al menos seis vehículos policiales.

Los manifestantes, sin mascarillas, exigieron la abolición del pasaporte sanitario (que consideran 'pase de esclavitud'), rechazaron una eventual vacunación obligatoria y lanzaron consignas a favor de las «libertades individuales». Se pudo ver a varios individuos usando pasamontañas y ondeando banderas nacionalistas flamencas; también a otros que llevaban estrellas amarillas que recuerdan a la ocupación nazi.

Tras los incidentes, la plataforma organizadora de la movilización, 'Juntos por la Libertad', denunciaba en un comunicado que «tenemos algunas fotos de personas paseando por la manifestación enmascaradas, comunicándose por walkie-talkies y también armadas, quienes, según cientos de testigos, han sido identificadas como los alborotadores que provocaron los disturbios». «Nos distanciamos de cualquier acto de vandalismo que se haya producido y lamentamos que haya personas heridas», añadía.

Confinamiento parcial

Los disturbios también continuaron el fin de semana en varias ciudades de la vecina Países Bajos, donde el Gobierno de Mark Rutte ha impuesto un confinamiento parcial de tres semanas. Las revueltas estallaron el viernes por la noche en Rotterdam –51 personas arrestadas (muchos menores de edad) y, según distintos medios, al menos siete personas heridas–. Y se han extendido a otras ciudades del país.

En La Haya, la Policía confirma veinte arrestos por el lanzamiento de piedras a los agentes y quema de bicicletas. También se interrumpieron varios partidos de fútbol por la entrada de aficionados a los estadios –vetada de nuevo por el repunte en los contagios–.

Rutte desvinculó este lunes las protestas del descontento por las medidas anticovid. Habló directamente de «pura violencia de idiotas bajo la apariencia de un 'estamos insatisfechos'». Su viceprimer ministro, Hugo de Jonge, ha subrayado en los últimos días que la vacunación nunca será obligatoria en Países Bajos, algo que respalda la mayoría de la Cámara de Representantes. Más de 21.000 positivos de media diaria en la última semana y un fenómeno que inquieta a las autoridades: los jóvenes que deciden contagiarse deliberadamente para evitar la vacuna.

Hasta la pasada semana se podía adquirir por apenas 33 euros un 'kit de infección' en algunas páginas web. De esta forma, estos 'antivacunas' tendrían acceso al ocio porque la imposición del 'pase covid' con carácter general también se expide para quienes han superado la enfermedad con una suerte de 'certificado de recuperación'.