Los cuidadanos pasean manteniendo la distancia de seguridad en el antiguo aeropuerto de Templhof, en Berlín. / EFE

El coronavirus tendría su origen en la industria peletera de China

Christian Drosten, asesor del Gobierno alemán, considera muy improbable que sea un producto de laboratorio

JUAN CARLOS BARRENA Berlín

El origen del coronavirus Sars-Cov-2 se encuentra probablemente en la industria peletera china, según el epidemiólogo alemán Christian Drosten, director del departamento de virología del hospital universitario Charité de Berlín y asesor del gobierno federal durante la pandemia. «No tengo prueba alguna con la excepción del demostrado origen del Sars-1 y este es un virus de la misma especie. Los virus de la misma especie hacen las mismas cosas y con frecuencia tienen el mismo origen», afirma Drosten en la revista on-line suiza 'Republik'.

Una ola infecciosa procedente de China con un nuevo patógeno causó en los años 2002 y 2003 unas 800 víctimas mortales en todo el mundo. La enfermedad fue bautizada como «síndrome respiratorio agudo severo» (Sars). El nuevo virus Sars-Cov-2, identificado por primera vez a finales de 2019 y causante de la actual pandemia, está estrechamente emparentado con aquella versión de principios del milenio.

Creador en enero de 2019 del primer test en el mundo para identificar el covid-19, Drosten recuerda que los transmisores animales del Sars-1 a seres humanos fueron entonces martas y ginetas, pequeños mamíferos carnívoros. «Eso está demostrado», afirma el virólogo. China cría de manera masiva ese tipo de animales en granjas para la industria peletera y al parecer introduce también martas salvajes en esos criaderos que antes podrían haberse alimentado de murciélagos, el animal que es considerado como el más probable transmisor primario del virus. Christian Drosten subraya que «a las martas y las ginetas se les arranca en China la piel con vida» y que en ese proceso «lanzan alaridos de dolor y expelen aerosoles que pueden provocar el contagio de seres humanos con el virus».

Demasiado trabajo

El prestigioso virólogo alemán no oculta su sorpresa por las teorías que circulan sobre la posibilidad de que la epidemia mundial de covid-19 tenga su origen en esas granjas peleteras y confiesa que hasta hace poco tenía la «ingenua idea» de que la cría de martas y ginetas, como conocidos y potenciales transmisores del virus, era sometida a severos controles. «Para mi se trataba de una historia acabada. Pensaba que ese tipo de comercio con animales se había prohibido y de que nunca volvería a producirse y ahora ha retornado el 'Sars'», destaca el especialista alemán.

En cuanto a la posibilidad de que el covid-19 sea un producto de laboratorio, Drosten señala que desde el punto de vista técnico es absolutamente posible, pero comenta «si alguien ha desarrollado de esa manera el Sars-2, diría que se ha tomado demasiado trabajo» al crear un patógeno desde cero cuando es posible hacer modificaciones con el Sars original. Y para explicarlo de manera gráfica comenta que «si quiero saber si una radio de coche puede mejorar su sonido, utilizo un automóvil que ya existe y cambio la radio. Seguidamente hago la comparación. Pero no se me ocurre construir todo un automóvil nuevo. Eso es, sin embargo, lo que ha sucedido con el Sars-2. Todo el coche es nuevo».

Ese es el motivo de que la teoría de un accidente de laboratorio como origen de la pandemia de coronavirus resulte para Christian Drosten «sumamente improbable». Y sobre las fórmulas conspirativas de que el virus partió de un malvado laboratorio secreto señala que esa pregunta hay que plantearla a los servicios de inteligencia. «Pero no creo en absoluto que proceda del instituto de virología de Wuhan. Ese es un instituto académico serio», concluye el experto germano.