Camiones en la frontera de Calais (Francia) para entrar en el Eurotúnel. / Reuters

El 'brexit' causa sobrecostes a los exportadores británicos

Los trámites de aduanas frenan la distribución de pescado y otros productos desde Reino Unido a la UE

LOURDES GÓMEZ Londres

El suministro de marisco y pescado de Reino Unido a la Unión Europea colapsó en las dos primeras semanas del arranque del posbrexit debido a las crecientes demoras en la administración de las declaraciones de aduanas y otros trámites fronterizos nuevos, que han forzado a transportistas españoles a regresar a casa sin carga en sus camiones.

Los retrasos vuelven a afectar al tráfico de mercancías entre Reino Unido y la UE, pero el parón es menos espectacular y trágico que las serpientes de camiones que se formaron a mediados de diciembre y atraparon a sus conductores en el sureste inglés durante las navidades. «Hay cierto problema de atasco documental en los agentes de aduanas, que están colapsados y no dan abasto», explica Dulsé Diaz, secretario general adjunto de Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM).

El Gobierno británico decidió reducir al mínimo los controles aduaneros en los meses de rodaje del Acuerdo de Comercial y de Cooperación, cerrado en la Nochebuena. Quizá, por ello, el tráfico de mercancías, aunque menos intenso que en inviernos anteriores, está fluyendo a buen ritmo en dirección a Gran Bretaña. Los problemas se agudizan al salir del país con carga destinada a un Estado de la UE. La compañía danesa DFDS, que facilita el transporte de la mayoría de las capturas escocesas de pescado, suspendió sus servicios el 8 de enero para «eliminar los atascos, resolver problemas con los sistemas tecnológicos y formar a más empleados para que puedan ayudar a nuestros clientes con la correcta documentación de aduanas», según confirmó en un comunicado.

Otras compañías de logística también han interrumpido las conexiones entre Reino Unido y la UE debido al caos burocrático. De hecho, están recibiendo, con errores o sin los datos completos, más del 20% de los formularios requeridos por cada lote de exportación, lo cual bloquea la salida del camión. Esta semana, el presidente de la Federación de Alimentos y Bebidas (FDF, en sus siglas en inglés) expuso a un comité parlamentario el caso de uno de sus miembros- una «gran empresa global», que no identificó- que tardó «cinco días» en completar un trabajo que antes realizaba en «tres horas». La «impenetrabilidad del papeleo» causó la prolongación de la tarea, justificó.

«Los británicos no están preparados y, sin la documentación adecuada, las colas son inevitables. Estamos en la fase de aprendizaje y aprenderemos a base de tiempo y dinero», afirma Tomás Asis, gerente de Capitrans, con décadas de experiencia en trayectos entre la España, Francia y Reino Unido. La compañía murciana mueve cada semana 120 camiones a Inglaterra, pero el 70% vuelven vacíos desde el 4 de enero para evitar los trámites aduaneros necesario para entrar en la UE con exportaciones británicas, ya sean cosméticos o piezas industriales. « No es rentable regresar sin carga, pero tampoco podemos perder tiempo esperando a que completen el papeleo. Tendrán que buscar la forma de agilizar los trámites«, puntualiza su colega Alberto Abelza. El jefe sindicalista calcula en unos 700 euros perdidos por cada jornada que un camión está parado. »Y ese dinero nunca se recupera«, remarca Diaz.

Precios hundidos

El atasco burocrático para salir de Gran Bretaña ha perjudicado directamente al sector pesquero. Los patrones escoceses, que controlan el 70% de las cuotas británicas de la UE, se vieron forzados a dejar amarrada en puerto un tercio de la flota ante la demora en la llegada de sus productos a Boulogne sur Mer, el gran mercado de pescado de la costa francesa. Los europeos cancelan sus pedidos y los precios se hunden cada vez que las cajas de langostinos, ostras o salmón se descargan en la UE pasadas las 24 horas de su captura en aguas británicas. En los últimos días, algunos pesqueros están descargando en Dinamarca ante el cierre casi total de la ruta tradicional a la costa francesa, y en clara contradicción con los objetivos del sector y del Gobierno al abandonar la Política Pesquera Comunitaria.

Las principales asociaciones pesqueras han pedido por ello al primer ministro, Boris Johnson, que asegure una estrategia de «toque ligero» en las exportaciones a la UE. El Ejecutivo conservador rechazó su propuesta anterior de arrancar el postbrexit con una fase transitoria que permitiera adaptarse a los nuevos procedimientos. Querían tiempo para familiarizarse con los bruscos cambios de un acuerdo comercial que evita aranceles y cuotas, pero impone fricción burocrática, además de controles sanitarios e inspecciones en las fronteras.

George Eustice, ministro de Medio Ambiente, Agricultura y Asuntos Rurales, que incluye la cartera de pesca, desestimó las quejas como «meros problemas iniciales», que se resolverán cuando los «comerciantes se familiaricen» con el proceso y los «bienes vuelvan a fluir con normalidad». El Gobierno conservador calcula que se efectuarán unas 260 declaraciones de aduanas a un coste extra anual por encima de 7.000 millones de euros.

Prioridad en la vacunación

La Federación Regional de Organizaciones y Empresas de Transporte de Murcia (FROET) pide que se dé prioridad en el programa de vacunación contra la covid-19 para los transportistas que viajan con regularidad a Reino Unido. Demanda también que se les permita realizar la PCR en España, dentro del plazo de 72 horas que Francia exige a los que viajan al país desde Gran Bretaña. Y es que desde que se introdujo ese requisito, en vísperas de Navidad, Londres exige que la prueba se realice en la isla.

El objetivo de la FROET es evitar que los conductores tengan que guardar cuarentena en Inglaterra si dan positivo antes de salir del país. «Tenemos un problema muy acuciado. si no pasan la prueba, los derivan automáticamente a un hotel a pasar 15 días de cuarentena. Se pierde dinero, los camiones no llegan con la frecuencia debida, el chófer se quema. Pero, fundamentalmente, es un problemón humano», explica Asis.

Tres conductores de Capitrans están confinados ahora mismo en el sur de Inglaterra. Es una experiencia desagradable que, según teme el gerente, puede conducir a que los chóferes se nieguen a viajar de nuevo al Reino Unido. No se exige un diagnóstico negativo de coronavirus para regresar por los puertos de Bilbao o Santander. Se evitaría así recorrer las rutas más frecuentadas entre Dover y Folkestone hasta Calais y otros embarcaderos franceses. «Cada mercancía y cada destino tiene su ruta», advierte el patrón murciano.