Cola en un punto de vacunación de Alemania. / efe

Alemania se encuentra en situación de «emergencia nacional» por la pandemia

Según el reponsable nacional contra la covid, «toda Alemania es un solo y enorme brote»

JUAN CARLOS BARRENA

La situación de Alemania ante la nueva ola de coronavirus, con más de 50.000 nuevas infecciones diarias desde hace varias jornadas, es de «emergencia nacional», afirmó hoy el ministro federal de Sanidad en funciones, Jens Spahn, quien reconoció que las vacunaciones de refresco y la inmunización de los que hasta ahora se resisten al pinchazo no serán suficientes para detener la cuarta ola de la pandemia. «Toda Alemania es un solo y enorme brote», afirmó por su parte Lothar Wieler, presidente del Instituto Robert Koch (RKI), en una rueda de prensa conjunta, en la que comentó que no basta con cerrar los huecos que quedan entre los no vacunados y la aplicación de restricciones que excluyen a quienes ya han sido inmunizados. Spahn señaló que solo con la reducción de los contactos personales se puede hacer frente a la propagación del virus y reconoció que «nos encontramos en una situación en la que no se puede excluir nada», tampoco la posibilidad de ordenar el confinamiento de quienes continúan sin vacunarse.

El titular alemán de Sanidad destacó que, ante la escasez de camas en cuidados intensivos, se están ya produciendo traslados de enfermos entre hospitales de distintas regiones y advirtió de que en estados como Baviera solo se encuentran libres en estos momentos el 3% de las plazas en esas unidades especiales. Spahn reconoció que en casos aislados pacientes alemanes han sido trasladados a hospitales extranjeros. El político conservador se mostró esperanzado ante el relanzamiento de la campaña de vacunación. Entre tanto son ya 45.000 las consultas médicas que participan en la operación, frente a las 20.000 del verano, mientras el suministro y aplicación de dosis de vacunas aumenta progresivamente. La semana pasada fueron 4 y ésta serán 6 millones. Sin embargo reconoció que «todos esperábamos afrontar un invierno distinto al que se avecina» cuando comenzó la campaña para inmunizar a la población y llamó de nuevo a quienes se resisten a vacunarse a hacerlo. El 90% de los pacientes de covid-19 en las UCIs alemanas no estaban vacunados.

Wieler, por su parte, llamó a la población a permanecer en sus hogares y evitar todo contacto personal que no sea realmente necesario. Entre tanto no se produjo el anunciado bloqueo conservador y el Bundesrat, la cámara alta alemana, aprobó esta mañana la reforma de la Ley para la Protección contra las Infecciones que un día antes había recibido luz verde por parte del Bundestag, el parlamento federal, a iniciativa de los partidos que negocian la nueva coalición de gobierno en Berlín –socialdemócratas (SPD), verdes y liberales (FDP)-. La ley, quen entrará en vigor la semana próxima, contempla más competencias para los estados federados en la lucha contra la pandemia y un amplio catálogo de medidas para impedir la propagación del virus.

Entre las nuevas normas figura la obligación de acudir al puesto de trabajo con un certificado de vacunación o de haber sanado, pero también la opción de ser sometido diariamente a test para detectar un posible contagio para quienes no desean inmunizarse. El teletrabajo es expresamente citado como una opción que deben priorizar las empresas, obligadas también a controlar si sus empleados acuden vacunados a trabajar so pena de multa. Los trabajadores que se nieguen a cumplir la normativa pueden ser suspendidos de empleo y suelo e incluso despedidos. En residencias de ancianos y enfermos crónicos serán obligatorios los test diarios para el personal y las visitas. También en los transportes públicos rigen las mismas normas en caso de brotes epidémicos.

Sin embargo, con la aprobación de la nueva ley son los estados federados los que deciden sobre las restricciones de contactos y el cierre total o parcial de comercios y locales gastronómicos, así como sobre la suspensión de eventos. Colegios y guarderías permanecerán abiertos en líneas generales y solo cerrarán en casos aislados cuando haya contagios elevados. Oficios religiosos y manifestaciones no se podrán prohibir de manera general. Nuevo en el catálogo es el establecimiento de penas para quienes falsifiquen o hagan uso de certificados falsos de vacunación. Los primeros podrán ser castigados a hasta dos años de cárcel y los segundos a penas de hasta un año de prisión.