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Un momento de la reunión telemática celebrada este viernes entre los responsables de la Comisión y el Consejo europeos, y el presidente turco. EP
La UE y Turquía acercan posturas y deciden darse otra oportunidad

La UE y Turquía acercan posturas y deciden darse otra oportunidad

En una reunión virtual, intentan reconstruir una relación maltrecha por las crisis migratorias y las disputas por el gas con Grecia y Chipre

salvador arroyo

Corresponsal. Bruselas

Viernes, 19 de marzo 2021, 21:43

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La relación de la UE con Turquía quiere librar las turbulencias para entrar en una nueva fase. La buena disposición envuelve ahora el vínculo bilateral, aunque con matices. Porque la situación de los refugiados, los choques en el Mediterráneo Oriental con Grecia y Chipre, y la inestabilidad en la región (Libia y Siria) son contenciosos de solución compleja. Ankara y Bruselas se acercan (o lo intentan) tras un 2020 en el que todo estuvo a punto de saltar por los aires. En este nuevo escenario, Ursula von der Leyen y Charles Michel mantuvieron este viernes una videoconferencia con el presidente Recep Tayyip Erdogan que fuentes de la UE habían avanzado como un paso más «para desarrollar una relación de cooperación y de beneficio mutuo». Un intento de reconstruir la confianza.

Pero Bruselas no dio detalles. Ni comparecencia ante la prensa de los presidentes de Comisión Europea y Consejo al acabar la 'conexión', ni términos descriptivos sobre el tono de las discusiones en la comunicación que se lanzaba a primera hora de la tarde. La firmaba el Consejo Europeo y Von der Leyen, vía tuit, la hacía también suya. Redacción aséptica en los apenas cuatro párrafos de la nota, acorde con el sentido de la cita: pulsar el ambiente de cara a la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno que los Veintisiete celebrarán la próxima semana en la capital belga.

La Comisión Europea y el Consejo apuestan por una«reducción sostenida» de las tensiones y fomentar«la confianza» con Ankara

La política alemana y el belga subrayaban «la importancia de una reducción sostenida (de las tensiones) y de un mayor fortalecimiento del fomento de la confianza» para permitir una agenda «más positiva» entre la UE y Turquía. Sobre la mesa habían estado todos los contenciosos abarcables. Aunque sin mención alguna al último episodio que Bruselas observa con «profunda preocupación»: la decisión de arrebatar su escaño y la inmunidad parlamentaria al miembro del Partido Democrático de los Pueblos (HDP) de la Gran Asamblea Nacional de Turquía, Ömer Faruk Gergerlioğlu, y su inminente encarcelamiento.

El jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, ya había emplazado el jueves al Gobierno de Erdogan «a respetar urgentemente sus obligaciones diplomáticas» ante lo que se teme sea un amago de legalización de ese partido de izquierda, el segundo más grande de la oposición. Pero no hubo alusión este viernes a ese asunto en la comunicación institucional.

La relación UE-Turquía (candidato 'relegado' a ingresar en el bloque) es hoy distinta a la que se vivía hace unos meses, cuando Ankara enviaba navíos a aguas greco-chipriotas para realizar prospecciones de gas. En realidad, llovía sobre mojado. Porque antes de que la pandemia lo absorbiera todo, Ankara había intentado también dinamitar el pacto migratorio permitiendo flujos masivos hacia Grecia; los refugiados volvían a ser utilizados como peones de una perversa partida. Erdogan pedía más dinero para frenar a los más de 3 millones de personas agolpadas en sus fronteras y Atenas utilizaba medidas de contención que fueron tildadas de represivas.

Crisis de los refugiados

Cuando se cumplen cinco años del controvertido acuerdo migratorio, denunciado por las ONG y que ha escrito episodios vergonzosos para la UE, las partes continúan echándose los trastos a la cabeza. Bruselas asegura que Ankara ha recibido ya 4.100 millones de euros para controlar los flujos de refugiados y que ha comprometido ya otros 2.000 millones más, al margen de otras partidas de ayuda humanitaria. Ankara habla de incumplimientos y exige «mayor implicación». Sobre la mesa está la renovación del compromiso. La incógnita es cómo.

El conflicto del gas, por su parte, estaría en vías de ser neutralizado. Al menos con Grecia. Su gobierno y el turco intentan desde hace tiempo suavizar sus diferencias sobre la exploración de hidrocarburos en el Mediterráneo Oriental y parece que lo están logrando en varias rondas de conversaciones bilaterales, la última el martes. Incluso la OTAN, de la que ambos son socios, ha tenido que entrar en la mediación. Toca esperar.

Bruselas lleva a Reino Unido ante la Justicia por ayudas fiscales ilegales en Gibraltar

La Comisión Europea denunció este viernes a Reino Unido ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea por no haber recuperado de forma completa los cien millones de euros concedidos a compañías multinacionales en Gibraltar, a través de un régimen fiscal que vulneraba las normas comunitarias sobre ayudas de Estado. En concreto, el Ejecutivo de la UE explicó que las autoridades del Peñón sólo han recobrado unos 20 millones de euros, aunque han pasado ya «más de dos años» desde que se lo exigiesen.

El caso se remonta a 2013, cuando el Ejecutivo comunitario inició una investigación contra el régimen del impuesto de sociedades que Gibraltar había puesto en marcha tres años antes. Bruselas concluyó en diciembre de 2018 que las exenciones por intereses y cánones y los cinco acuerdos fiscales (conocidos como 'tax rulings') que Gibraltar cerró con varias empresas eran ilegales, por lo que ordenó la recuperación de las ayudas concedidas.

«Más de dos años después de que la Comisión tomara su decisión, las ayudas todavía no han sido recuperadas completamente y no se ha avanzado lo suficiente para restaurar la competencia. Por eso hemos decidido llevar a Reino Unido ante el Tribunal de Justicia», explicó en un comunicado oficial la vicepresidenta del Ejecutivo comunitario responsable de Competencia, Margrethe Vestager.

Bruselas ha subrayado que las autoridades de Gibraltar tenían que haber recuperado antes del 23 de abril de 2019 todo el dinero que las multinacionales se habían ahorrado pagar a las arcas públicas a través de este régimen. La institución europea defiende que la recuperación «debe ocurrir lo más rápido posible» porque hasta que esto ocurra «los beneficiarios siguen disfrutando de una ventaja competitiva ilegal».

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