Trump reconoce a Jerusalén como capital de Israel

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07/12/2017

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado este miércoles que «es el momento de reconocer oficialmente Jerusalén como capital de Israel», porque considera que supone admitir «lo obvio», y ha anunciado el futuro traslado de la Embajada norteamericana a la Ciudad Santa.

Pese a las advertencias en los últimos días tanto de sus aliados occidentales como árabes, Trump ha comparecido este miércoles en la Casa Blanca para dar el primer paso para trasladar la Embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén, en el marco de lo que se espera que sea un proceso de traslado que llevará años.

El presidente ha anunciado que los trabajos para consumar este traslado comenzarán «inmediatamente».

El gesto no está exento de polémica, en la medida en que tanto israelíes como palestinos reivindican Jerusalén como la capital de su Estado, por lo que podría romper el frágil equilibrio en la zona. Varios líderes árabes han advertido de que el reconocimiento que ultima Trump daría al traste con cualquier posibilidad de paz.

Una ley estadounidense aprobada en 1995 ya contempla que la legación diplomática debe estar ubicada en Jerusalén y no en Tel Aviv. Sin embargo, durante estas dos décadas los sucesivos presidentes han ido prorrogando una exención que plantea aplazar dicho traslado en aras del «interés nacional» -el propio Trump renovó dicha exención en junio de 2017-.

«Creo que es una decisión que debería haberse tomado hace tiempo. Muchos presidentes dijeron que querían hacer algo y luego no lo hicieron, quizá por falta de valentía o porque cambiaron de opinión», dijo Trump a los periodistas durante una reunión con su gabinete en la Casa Blanca previa al anuncio oficial.

Estados Unidos se convierte así en el único país del mundo que reconoce como capital de Israel a Jerusalén, donde ninguna nación tiene su embajada debido a que, tras la anexión israelí de la parte oriental de la urbe en 1980, la ONU llamó a la comunidad internacional a retirar sus oficinas de representación de la Ciudad Santa.

Los palestinos reclaman la parte oriental de la urbe (Jerusalén Este) como capital de su futuro Estado independiente, y han dado mucha importancia al futuro de la misma en las negociaciones de paz de las últimas décadas.

Rusia, China, Siria, Turquía y el papa Francisco expresaron su preocupación por la decisión estadounidense y las consecuencias que pueda tener en la estabilidad en la región, sumándose a otras voces manifestadas el martes, como las de Francia, Italia, la ONU y el Movimiento de Países No Alineados.

Las reacciones no se han hecho esperar. Este es un primer resumen:

Hamás no ve cambio de status

El movimiento islamista palestino Hamás aseguró hoy que el reconocimiento por Estados Unidos de Jerusalén como capital de Israel «no cambia el estatus religioso, legal y administrativo» de la ciudad.

El jefe político de Hamás, Ismail Haniye, respondió así a la decisión del presidente de EEUU, Donald Trump, de reconocer ese cambio y que lo convierte en el primer país del mundo en dar este paso pese a que la comunidad internacional no reconoce la soberanía israelí en la parte oriental de Jerusalén, ocupada y anexionada, y los palestinos reclaman la zona este como capital de un futuro Estado.

La OLP considera «destruida la solución de los dos estados»

El secretario general de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Saeb Erekat, dijo que la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de reconocer Jerusalén como capital de Israel «destruye cualquier oportunidad para la solución de los dos estados».

Trump ha acabado con el papel de Estados Unidos como impulsor del proceso de paz, dijo el mandatario palestino y jefe negociador tras el anuncio de Washington.

A pesar de que el presidente estadounidense apoyó la solución de dos estados si israelíes y palestinos la acuerdan, la medida es vista por estos últimos como un reconocimiento de la soberanía israelí sobre la parte oriental de la ciudad, ocupada desde 1967 y que reclaman como capital de su futuro estado.

Preocupación en Egipto

Egipto rechazó la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de reconocer Jerusalén como la capital de Israel y de trasladar ahí su embajada, en un comunicado en el que mostró su «gran preocupación por las posibles consecuencias» en la estabilidad de Oriente Medio. La decisión amenaza con generar tensiones en la región.

Francia ve una «decisión desafortunada»

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, tildó de «desafortunada» la decisión de su homólogo de Estados de Estados Unidos, Donald Trump, de reconocer a partir de ahora a Jerusalén como capital de Israel. «Es una decisión desafortunada, Francia no la aprueba, y contradice el derecho internacional y las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU», dijo Macron.

Satisfacción del primer ministro israelí

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, valoró como «justa y valiente» la decisión del presidente de EEUU, Donald Trump. «La decisión del presidente es un paso importante para la paz porque no hay paz que no incluya Jerusalén como capital del Estado de Israel», declaró Netanyahu en un comunicado difundido minutos después del discurso de Trump.

La ONU apuesta por las negociaciones directas para resolver el status de Jerusalén

La ONU afirmó que el estatus final de Jerusalén debe ser resuelto en negociaciones directas entre Israel y los palestinos y recalcó la necesidad de avanzar hacia la solución de dos estados.

«Quiero ser claro: no hay alternativa a la solución de dos estados. No hay un plan B», afirmó el secretario general de la ONU, António Guterres, después de conocer el paso del presidente de Estados Unidos.

En una breve declaración a los periodistas en un pasillo situado a la salida del Consejo de Seguridad, Guterres recordó que desde que se convirtió en titular de la ONU se ha mostrado en contra de «medidas unilaterales».

Cualquier decisión que no sea aceptada por todas las partes «podría poner en peligro la posibilidad de la paz entre israelíes y palestinos», agregó Guterres, quien no aceptó preguntas después de leer su declaración.

«El estatus final de Jerusalén es algo que debe ser resuelto mediante negociaciones directas entre las dos partes» a partir de las resoluciones adoptadas por el Consejo de Seguridad y de la Asamblea General de la ONU, insistió Guterres.

Esas negociaciones, añadió, deben «tomar en cuenta las legítimas preocupaciones tanto del lado palestino como del israelí».

«Entiendo el profundo apego que Jerusalén tiene en los corazones de tanta gente. Ha sido así durante siglos y siempre lo será», añadió el titular de Naciones Unidas.

Guterres añadió que solo se lograrán las «aspiraciones legítimas» de israelíes y palestinos cuando las dos partes convivan «en paz, con seguridad y reconocimiento mutuo, con Jerusalén como capital de Israel y Palestina».