Tragedia minera en Brasil destruyó 125 hectáreas de bosques

29/01/2019

La ruptura el pasado viernes de una represa de desechos mineros de la compañía brasileña Vale, que ha dejado hasta ahora 65 muertos y 288 desaparecidos, también provocó una tragedia ambiental, ya que destruyó al menos 125 hectáreas de bosques, denunció hoy la organización WWF.

El cálculo del área de bosques destruida tan solo en el primer día de la tragedia, equivalente a un millón de metros cuadrados o 125 canchas de fútbol, fue hecho por la organización internacional de defensa del medio ambiente con base en el análisis de imágenes de satélite antes y después del vertido.

Una de las represas de Vale en una mina de hierro en jurisdicción de Brumadinho, municipio en el estado de Minas Gerais, se rompió el viernes por la tarde y un río con residuos minerales y lodo sepultó las instalaciones de la propia empresa y diversas viviendas en áreas rurales.

Los residuos minerales se esparcieron por una amplia área rural, sepultaron cultivos, bosques y cursos de ríos, y aún siguen avanzando, a una velocidad de un kilómetro por hora, por lo que se teme que puedan llegar hasta el Sao Francisco, uno de los principales ríos de Brasil.

El área vegetal destruida, por lo mismo, también aumenta a cada día.

De acuerdo con WWF (Fondo Mundial de la Naturaleza, por sus siglas en inglés), el área afectada en el primer día de la tragedia es de formación forestal del Bosque Atlántico, uno de los principales ecosistemas de Brasil, por lo que el vertido dejó desconectados o aislados bosques interdependientes.

"El sector de minería necesita investigar e invertir en procesos de menor impacto y riesgo, como en los procesos secos, que no exigen la construcción de represas de desechos, y que promuevan un cambio en todo el sistema de producción", aseguró el director ejecutivo de WWF-Brasil, Mauricio Voivodic, citado en un comunicado.

De acuerdo con el líder ecologista, esas reformas urgentes tienen que ser impulsadas por reglamentaciones ambientales más rígidas.

Pese a que el Gobierno brasileño ha anunciado medidas para mejorar la fiscalización de las represas mineras y sanciones a los responsables por la tragedia, el presidente Jair Bolsonaro prometió el año pasado durante su campaña electoral que flexibilizará las normas ambientales que frenan proyectos productivos en Brasil.

Según WWF, una de las pérdidas definitivas provocadas por la tragedia es la vida en los ríos tomados por el lodo, ya que las especies acuáticas no consiguen sobrevivir en esas condiciones.

Para la organización, el vertido afectará el abastecimiento de agua en ciudades que dependen del río Paraopeba, así como el funcionamiento de hidroeléctricas instaladas en las cuencas por donde el lodo pasará.

La nueva tragedia, sin embargo, no tendrá un impacto ambiental tan elevado como la provocada hace tres años por la ruptura de otra represa minera en Mariana, también en Minas Gerais, que provocó la muerte de 19 personas y el considerado mayor desastre medioambiental en la historia de Brasil.

La ruptura entonces de una represa de Samarco, una minera en la que Vale tiene el 50 %, generó una ola de siete millones de metros cúbicos de residuos minerales, mezclada con 55 millones de metros cúbicos de agua, que se expandió por varios valles y ríos

La catástrofe provocó daños incalculables a lo largo de 650 kilómetros en la cuenca del río Doce.