Conversaciones en Viena para revitalizar el acuerdo sobre el programa nuclear iraní. / reuters

Las superpotencias renuncian a la guerra nuclear

EE UU, Rusia, China, Reino Unido y Francia se comprometen a abandonar las carreras armamentísticas y a reducir de forma drástica sus arsenales atómicos

ANJE RIBERA

El inicio de cada nuevo año suele ser siempre momento de reflexión y de establecer nuevas intenciones que pocas veces llegan a materializarse, Utopías que se marcan como objetivos casi imposibles. Ocurre también entre los grandes dirigentes mundiales que elucubran sobre un marco de relaciones idílicas y quiméricas que se manifiestan irrealizables en el momento que los intereses particulares sobresalen or encima del bien común.

Desde este martes y hasta el próximo día 28 Nueva York acoge la décima conferencia encargada del examen del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares. En ese marco, este lunes, en la jornada previa, las cinco grandes superpotencias mundiales –Francia, China, Estados Unidos, el Reino Unido y Rusia–subrayaron un compromiso conjunto para evitar una guerra atómica y la expansión de ese tipo de armamento.

El enésimo llamamiento por la paz y el desarme nuclear aboga po dar pasos concretos en la búsqueda de acuerdos para el control, reducción y eliminación de arsenales de este tipo. Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, en teoría los únicos poseedores de la 'bomba' prometieron en una declaración conjunta que no habrá carrera armamentística a pesar de que todos ellos destinan en sus presupuestos partidas crecientes para este apartado.

La declaración llega también en medio de un aumento de las tensiones geopolíticas entre Moscú y las naciones occidentales, y durante las negociaciones bilaterales que se desarrolla en Viena con Irán por su programa de enriquecimiento de uranio. De cualquier forma, los firmantes coinciden en que una contienda entre ojivas atómicas «nunca puede ser ganada y ni librada». Por ello, preconizan el establecimiento de «un entorno de seguridad que permita conseguir más progresos en materia de desarme», explicó la presidencia francesa, que coordinó la labor de esos países antes de la conferencia.

LOS CINCO GRANDES

ESTADOS UNIDOS

El precursor de una carrera sin freno

Desde que desarrolló las primeras armas atómicas durante la Segunda Guerra Mundial, sus arsenales no han hecho más que crecer. En la actualidad podría estar en posesión de unas ocho mil ojivas, aunque no existen datos reales.

RUSIA

Heredó la totalidad de las ojivas de la URSS

Tras garantizarse la herencia total del arsenal de la Unión Soviética, Rusia dispone de unas 4.430 ojivas nucleares activas, más unas 5.500 que mantiene almacenadas para desmantelamiento, lo que totaliza unas 10.000.

CHINA

Pekín dispone de la 'bomba' desde 1964

Pekín se incorporó al club nuclear en 1964 como un elemento disuasorio contra EE UU y la URSS. Se estima que en 2011 disponían de unas 240 ojivas nucleares, de las que aproximadamente 178 se encontrarían activas.

REINO UNIDO

Submarinos dotados con misiles nucleares

Probó su primera arma nuclear en 1952, usando los datos obtenidos mientras colaboraba con EE UU en el 'Proyecto Manhattan'. Mantiene una flota de submarinos con algo menos de 160 ojivas nucleares activas, sobre un total de 250.

FRANCIA

Un programa creado durante la Guerra Fría

Desde 1960 es una potencia atómica. Desarrolló su arsenal durante la Guerra Fría, tras la cual pasó a desarmar muchas ojivas. En 2008, el presidente Nicolás Sarkozy anunció que Francia disponía de trescientas armas nucleares en total.

Reducir riesgos estratégicos

El llamamiento ha sido enviado al secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, y a todas las misiones diplomáticas de países del mundo para llamar la atención sobre la necesidad de avanzar en esta conferencia para su control y eliminación total lo antes posible con ánimo de reducir los riesgos estratégicos, al tiempo que aspiran a trabajar de forma coordinada para crear una atmósfera de seguridad ante la fuerte militarización que desarrolla EE UU y la OTAN, la realización de acciones y ejercicios militares, en las fronteras de otros países –como en los límites de Corea del Norte, China o Rusia, puntos de tensión permanentes entres estados poseedores de arsenales atómicos.

No obstante, ninguno de los estados que suscriben el texto renuncian a ellos. Simplemente, manifiesta su convencimiento de que su uso «puede tener graves consecuencias y retieran que debe limitarse a fines de defensa y disuasión para prevenir guerras» en un mundo mucho más inseguro que amenza el derecho a la paz y a la seguridad global.

Las soluciones a los conflictos deben llegar por vía de «enfoques diplomáticos bilaterales y multilaterales para evitar enfrentamientos militares, el fortalecimiento de la estabilidad y la previsibilidad, el aumento del entendimiento y la confianza mutuos y la prevención de una carrera armamentística que no beneficiaría a nadie y pondría en peligro a todos», relata el escrito.

China

«Este acuerdo aumentará la confianza mutua y reducirá el riesgo de conflicto»

El acuerdo destaca la importancia de «cumplir con los tratados bilaterales y multilaterales de no proliferación y desarme» bajo un control estricto a nivel internacional». «Estamos resueltos a alcanzar el diálogo y el respeto mutuo», reza el documento.

Rusia

«Esperamos que en las difíciles condiciones actuales para la seguridad baje el nivel de tensión»

El Tratado de No Proliferación de Armas Nuclearesternacional entró en vigor en 1970 y aglutina a 191 estados. Entre ellos no estaban países considerados potenciales poseedores de la bomba atómica (India, Pakistán, Israel y Corea del Norte).Occidente sospecha también que Irán busca desarrollar, utilizando la tecnología de sus lanzadores de satélites, lanzadores balísticos de largo alcance capaces de transportar cargas convencionales o nucleares.

La era Trump supuso un retroceso en los tratados de desarme

El pasado año, en plena pandemia, el gasto en armas nucleares aumentó en unos 1.400 millones de dólares. Según un informe de la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN), Estados Unidos empleó unos 37.400 millones de dólares, lo que suposo aproximadamente el 5% de su gasto militar.

La reducción y control de armamento ha sufrido un claro retroceso desde que Washington se salió del Tratado a Cielos Abiertos, del Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio (INF) y del Acuerdo con Irán tras la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. Si bien, en junio Joe Biden y Vladimir Putin sostuvieron una reunión en Ginebra para iniciar conversaciones, hasta la fecha no se conocen avances.