Nicola Sturgeon, en el Parlamento de Edimburgo. / Reuters

Sturgeon supera la tóxica saga de las denuncias sexuales a su predecesor

El Parlamento escocés derrota una moción de censura y se disolverá esta semana para las elecciones del 6 de mayo

IÑIGO GURRUCHAGA Londres

La ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, ha superado una moción de censura en el Parlamento Escocés, promovida por el grupo conservador, tras la publicación por uno de sus comités de un informe en el que afirma que engañó a la asamblea de Edimburgo en sus testimonios sobre la gestión de las acusaciones de delitos sexuales contra su predecesor, Alex Salmond.

La derrota de la moción, por 31 votos favorables, 65 contrarios y 27 abstenciones, era el penúltimo acto de un Parlamento que tendrá este miércoles su última sesión y que se disolverá el jueves para que comience la campaña electoral de unos comicios que se celebrarán el 6 de mayo. Quizás era también el último acto de una larga saga que ha desgarrado al Partido Nacional Escocés(SNP).

El comité parlamentario ha investigado el papel de Sturgeon y de su Gobierno en una investigación administrativa interna y en los procedimientos judiciales que terminaron, en febrero de 2020, con un veredicto de inocencia de Salmond por 12 delitos y de no probado en otro. Las nueves mujeres denunciantes eran funcionarias de la administración y políticas del SNP.

Según la mayoría del comité, cuyo voto se alineó por pertenencia a cada partido sobre los cargos de haber mentido, Sturgeon no dijo la verdad sobre cuándo conoció las acusaciones contra su predecesor o cuando dijo que, en su primera reunión con Salmond, le advirtió de que no intervendría en las investigaciones. Los miembros del comité creen en su mayoría que le prometió que intervendría para evitar la investigación y organizar un proceso de mediación.

Interferencias

La ministra principal encomendó en enero de 2019 a un exdirector de la Fiscalía del Estado irlandesa, James Hamilton, que investigase su papel, tras la emergencia de acusaciones de interferencia. Su informe, publicado el lunes, exonera a Sturgeon de cualquier quiebra del código ministerial del Ejecutivo escocés. Hamilton es asesor de los gobiernos escocés y galés sobre el cumplimiento de los códigos éticos de sus dirigentes.

El informe de Hamilton desmonta los argumentos de los críticos de Sturgeon. En algunos casos lo hace de manera contundente. Por ejemplo, Salmond argumenta que cometió una falta del código por no impedir una investigación fallida, que costó más de medio millón de euros al erario público, y los miembros del comité parlamentario se detienen en que Sturgeon habría sugerido a su padrino político en su primera reunión sobre las denuncias que intervendría en favor de la mediación, aunque luego no lo hizo.

Los miembros del comité le acusan a haberles engañado también sobre la fecha en la que conoció las primeras denuncias, pero Hamilton no encuentra pruebas que lo demuestran y confía en la inocencia de la ministra principal. Los conservadores escoceses presentaron la moción de censura antes de que se publicasen los informes y no la retiraron tras la publicación del de Hamilton. Es el último capítulo de un tiempo «tóxico» en la política escocesa, según Sturgeon; que celebró, quizás prematuramente, el «aire fresco que traerá la campaña electoral».

Nueva ley de referéndum

El Ejecutivo escocés ha presentado en el Parlamento de Edimburgo el proyecto de ley para la convocatoria de un referéndum sobre la independencia, cuya fecha de celebración será decidida por la asamblea. Es un documento breve, que afirma que la pregunta será idéntica a la imprimida en las papeletas del voto en la consulta de 2014 (¿Está de acuerdo con que Escocia sea un país independiente?). Ganó el 'no', 55.3%, sobre el 'sí', 44.7%.

En aquella ocasión, el entonces primer ministro británico, David Cameron, accedió en 2012 a dictar un decreto ley que modificó la ley que regula la autonomía escocesa, para transferir temporalmente al Parlamento escocés la competencia de convocar y organizar el referéndum. El actual primer ministro, Boris Johnson, ha afirmado en numerosas ocasiones que no otorgará ese poder y su Gobierno ha señalado que recurrirá a los tribunales si Sturgeon convoca una consulta.

El borrador de proyecto de ley solo será viable si el Partido Nacional Escocés(SNP) y el partido Verde, que también es favorable a la independencia, suman una mayoría substancial en el nuevo Parlamento elegido en mayo. En esas circunstancias, Sturgeon pediría a Johnson un acuerdo sobre la celebración del referéndum como el que su predecesor, Cameron, alcanzó con el entonces ministro principal escocés, Alex Salmond.

El borrador ofrece un aval material a la asociación 'Acción por la Independencia', que llevó a los tribunales escoceses una petición para que declarasen que la ley de autonomía de 1998 da al Parlamento de Edimburgo la competencia para convocar la consulta. Los jueces fallaron contra la petición, argumentando, entre otras razones, que no existía entonces una ley escocesa para convocarla y que no podían fallar sobre una cuestión hipotética.