Un barco navega a duras penas por el tramo alemán más seco del Rin cerca de la frontera con Países Bajos / reuters

El Rin se queda seco

Las aguas del río navegable más importante de Alemania alcanzan el nivel cero y hacen saltar la alarma en el transporte de mercancías

JUAN CARLOS BARRENA Berlín

El nivel de las aguas del Rin, el río navegable más importante de Alemania para el transporte de mercancías, ha alcanzado el punto cero por la larga sequía y la falta de precipitaciones. A la altura de la localidad de Emmerich, cerca de la frontera con los Países Bajos, el caudal es prácticamente inexistente, informó este martes la Oficina Alemana de Navegación Fluvial (WSV). Es una cifra histórica, ya que su nivel más bajo hasta ahora en ese punto se había registrado en octubre de 2018 con solo 7 centímetros de profundidad. No así la estrecha franja dragada y navegable por la que circulan cada vez menos naves, cuya profundidad se encuentra actualmente por debajo del metro y medio y obliga a reducir la carga a no más del 30% de lo habitual para evitar tocar fondo, lo que hace que el transporte de mercancías se encarezca sobremanera y deje de ser rentable.

Cientos de naves de carga y pasajeros se encuentran ancladas en los puertos del Rin y sus afluentes sin poder operar. Una situación que agrava la crisis energética, ya que una buena parte del carbón para las centrales térmicas se transporta en este país fluvialmente, al igual que el gasoil para calefacción o combustibles para gasolineras.

Las complicaciones en la navegación fluvial han hecho dispararse las alarmas en la industria alemana. «Es solo una cuestión de tiempo hasta que las plantas de la industria química o siderúrgicas tengan que ser desconectadas, los derivados del petróleo y el material de construcción no llegue a su destino y no puedan llevarse a cabo transportes fluviales especiales de grandes dimensiones», señaló este martes Holger Lösch, vicepresidente de la Confederación de la Industria Alemana (BDI). Las consecuencias serían problemas de suministro, reducción de la producción, incluso parones de la misma y la inevitable reducción de la semana laboral. «Las empresas se están preparando para lo peor. La tensa situación económica que viven muchas firmas no hace sino agravarse», añadió Lösch. «Los buques fluviales navegan, si llegan a hacerlo, con carga mínima. Y un trasvase de la navegación fluvial al ferrocarril y la carretera es muy difícil este verano por la falta de capacidades en las vías, la pandemia de coronavirus y la escasez de conductores de camiones», añadió.

El cauce a su paso por la localidad de Bingen oscila entre los 33 y 144 centímetros de profundidad / reuters

En declaraciones al rotativo económico 'Handelsblatt', el número dos de la BDI comentó que el bajo caudal del Rin y otros ríos como el Elba, podría agravar la ya de por si crítica situación en el suministro de energía. «Los planes políticos para apostar más por el carbón ante la crisis del gas se están viendo saboteados por las enormes dificultades para su transporte. Además del transporte del carbón, el suministro de combustibles depende decisivamente de las vías fluviales», advirtió el alto representante de la industria germana. Lösch exigió que el Ejecutivo de Berlín se coordine con los gobierno de los Estados federados, la industria logística y las empresas para controlar minuciosamente la situación y reaccionar a tiempo ante el amenazante cierre de las vías fluviales.

Tras semanas sin precipitaciones y meses de sequía, la situación es alarmante en varios puntos del río que cruza Alemania de sur a norte, desde Suiza al mar del Norte. En Kaub, entre Maguncia y Koblenza y a medio camino de su nacimiento a su desembocadura, el Rin tenía esta mañana un nivel de solo 33 centímetros y su franja dragada no superaba los 144 centímetros. En Colonia el nivel del Rin es de 77 centímetros. Pese a la crítica situación, se espera que la situación pueda mejorar en los próximos días. Para este jueves y viernes se han anunciado fuertes precipitaciones en Renania, lo que ayudaría a subir el nivel de las aguas del río que da nombre a la región.