Vladímir Putin y Alexánder Lukashenko,

El presidente de Bielorrusia pedirá este lunes más ayuda a Putin

Ambos dirigentes hablarán en el balnerio de Sochi sobre energía, defensa, asociación estratégica y la situación internacional

RAFAEL M. MAÑUECO Moscú

El presidente bielorruso, Alexánder Lukashenko, que tuvo que hacer frente a una revuelta que duró más de seis meses por manipular los resultados de las elecciones presidenciales del 9 de agosto del año pasado y que, por reprimirla, está siendo objeto de duras sanciones de parte de la Unión Europea y Estados Unidos, tiene a Rusia como único aliado en el Viejo Continente. Este lunes será recibido en la ciudad balneario de Sochi, a orillas del mar Negro, por su homólogo ruso, Vladímir Putin, para hablar una vez más de las ayudas que le permitan mejorar la economía bielorrusa y tratar de disminuir así el descontento social aún reinante.

Los dos dirigentes se reunieron de forma bilateral por última vez, en Sochi precisamente, en febrero del año pasado para tratar de resolver los numerosos asuntos pendientes en las relaciones entre sus respectivos países, sobre todo los relativos al tránsito del gas y el precio del petróleo. No lo consiguieron. En el Gobierno ruso se levantaron voces exigiendo que se deje de subsidiar la economía bielorrusa.

Durante la campaña de las presidenciales, en las que todo indica que la ganadora fue Svetlana Tijanóvskaya, exiliada actualmente en Lituania, aunque el fraude cometido dio como ganador a Lukashenko, éste tuvo palabras muy gruesas contra Moscú y las relaciones estuvieron en la cuerda floja. Hasta que estalló la revuelta en las calles de Minsk y otras ciudades bielorrusas y Lukashenko tuvo que echarse una vez más en los brazos de Putin.

En las conversaciones de este lunes en Sochi, según el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, se hablará de energía, defensa, contra no se sabe bien qué amenazas, asociación estratégica y situación internacional. El politólogo bielorruso, Dmitri Bolkúnets, sostiene que Lukashenko pedirá más créditos a Rusia.

Tijanóvskaya reconoció esta semana que la oposición «parece que hemos perdido por ahora». En una entrevista al periódico suizo Le Temps dijo que la gente no está ya en las calles. «Lukashenko tiene las armas y el poder (...) nuestra estrategia es organizarnos mejor, hacer una presión constante sobre el régimen hasta que la gente esté preparada para tomar de nuevo las calles, quizás en primavera», afirmó.