El ex primer ministro de Líbano, Rafik Hariri, asesinado en un atentado en 2005 en Beirut / EP

El tribunal de la ONU condena a cadena perpetua al asesino de Hariri

Ayyash, miembro del partido milicia chií Hizbolá, fue juzgado in absentia y se convirtió en protagonista de la primera sentencia internacional por un crimen terrorista

MIKEL AYESTARÁN Jerusalén

Cuatro meses después de hacer público su veredicto, el Tribunal Especial de la ONU para el Líbano que juzga el asesinato del ex primer ministro Rafic Hariri, ocurrido en 2005, condenó a Salim Jamil Ayyash a «cadena perpetua». Ayyash, miembro del partido milicia chií Hizbolá, fue juzgado in absentia y se convirtió en protagonista de la primera sentencia internacional por un crimen terrorista. La Corte argumentó que «tuvo un rol de liderazgo» en el atentado en el que hicieron explotar un camión cargado con 2.500 kilos de explosivo al paso del convoy de Hariri el 14 de febrero de 2005 junto al puerto de Beirut, una acción que acabó con el líder suní del Líbano y con otras 21 personas.

«El Líbano tiene un sistema parlamentario. Los políticos deberían ser destituidos en las urnas, en lugar de hacerlo con una bala o una bomba en un ataque terrorista», concluyó una de las juezas del tribunal que ha trabajado en el caso desde hace diez años. Todo el peso de la condena recae en Ayyash, no en los líderes de Hizbolá o los responsables del Gobierno de Siria, sobre los que el tribunal aseguró no tener evidencias que confirmen su implicación en el asesinato. Los magistrados tampoco lograron pruebas suficientes para condenar a los coacusados ​​y también miembros de Hizbolá, Assad Sabra, Hussein Oneissi y Hassan Habib Merh.

Ayyash, de 57 años, permanece en paradero desconocido, Hizbolá se niega a entregarlo y la justicia le investiga por otros tres atentados mortales contra políticos libaneses en 2004 y 2005. Hizbolá tampoco ha puesto a disposición de la justicia en estos años a los otros tres acusados. La sentencia se hizo pública en mitad de la enésima crisis política en Líbano, donde cuatro meses después de la brutal explosión en el puerto, en la que murieron 204 personas y media capital quedó destruida, los dirigentes son incapaces de formar gobierno.