Bashar el-Asad. / AFP

Siria vota en masa por El-Asad entre las denuncias de «farsa electoral»

El país vive una nueva jornada de exaltación oficial del polémico mandatario, que al expirar este nuevo mandato llevaría 28 años en el poder

MIKEL AYESTARAN Corresponsal. Jerusalén

Bashar Al Assad superó por segunda vez desde el inicio de la guerra el trámite de unas elecciones presidenciales en las que la única incógnita es conocer lo cerca que quedará de obtener el cien por cien de los votos. Desde 2014 los sirios pueden elegir entre tres candidatos y esta vez Abdulá Salum Abdulá, del Partido Socialista Unionista (SUP), y Mahmud Ahmad Marai, de la Unión Democrática Árabe Socialista (DASU), partido opositor autorizado por Damasco, pusieron sus nombres en las papeletas junto al de Assad para cumplir con lo que la oposición y la comunidad internacional calificaron de «farsa electoral». Assad y su esposa Asma eligieron Douma para depositar sus papeletas, uno de los lugares más castigados por la guerra en el cinturón rural de la capital, y aseguró ante los medios que las críticas a a las elecciones «no tienen ningún valor».

En los medios oficiales se pudieron ver desde primera hora largas filas de votantes en los centros que abrieron sus puertas a las siete de la mañana. Las fotos del presidente eran omnipresentes y en lugares como la Universidad de Damasco los estudiantes depositaron sus papeletas al grito de «por nuestra alma, por nuestra sangre, nos sacrificamos por ti, Bashar», un eslogan clásico de los partidarios del régimen.

Las elecciones se convirtieron una vez más en una jornada de exaltación de Assad, que cuando expire este nuevo mandato de siete años cumplirá 28 años al frente de Siria, con lo que estará a solo un año de igualar a su padre, Hafez. Las urnas solo se abrieron en las zonas leales al Gobierno y fueron 12.000 los centros, según un ministerio de Interior que elevó a 18 millones el número de personas con derecho a voto.

La ley electoral siria determina que todo candidato debe haber vivido en Siria los últimos diez años, no puede tener doble nacionalidad y en caso de estar casado, su cónyuge debe ser siria… Unas medidas que cercenan las posibilidades a cualquiera de los posibles aspirantes de la oposición política en el exilio respaldada por Occidente que tuvieran la mínima intención de presentarse. La Coalición Nacional para las Fuerzas de la Oposición y la Revolución Siria (CNFORS), principal órgano opositor en el exilio, denunció que «el régimen de Al Assad perdió la legitimidad al adoptar una solución militar ante la revolución popular».

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