Estados Unidos ofrecía una recompensa de 10 millones de dólares por el líder del Estado Islámico.

Al Quraishi, responsable del genocidio yazidí e ideólogo terrorista

Estados Unidos acabó este jueves con la vida del líder del Estado Islámico

MIKEL AYESTARAN Corresponsal en Jerusalén

El presidente de Estados Unidos ha anunciado este jueves la muerte de Abú Ibrahim al Hashimi al Quraishi, el líder del Estado Islámico, tras una operación de las fuerzas especiales norteamericanas. «Gracias a las capacidades y la valentía de nuestras Fuerzas Armadas, hemos sacado del campo de batalla a Abú Ibrahim al Hashimi al Quraishi, el líder de Estado Islámico», ha indicado Biden en un breve comunicado publicado por la Casa Blanca tras la operación.

Nacido en la ciudad iraquí de Tal Afar, Amir Mohammed Abdul Rahman al-Mawli al-Salbi, su nombre real, era «uno de los más influyentes ideólogos» y uno de los responsables de la limpieza sectaria aplicada por el grupo contra minorías como los yazidíes. Los yazidíes son una minoría kurdófona adepta a una religión esotérica milenaria a la que Daesh considera apóstata y nada más proclamar el 'califato' sus combatientes les atacaron por sorpresa en las montañas de Sinyar. Al menos 5.000 hombres y niños fueron asesinados y más de 7.000 mujeres y niñas secuestradas para utilizarlas como esclavas sexuales, según los datos de la ONU, que tras investigar los hechos calificó lo ocurrido durante la ofensiva yihadista de «genocidio». Esta fue la tarjeta de presentación de Salbi dentro de la organización, que amplió cuando prosiguió con la tarea de limpieza sectaria en la planicie de Nínive, de donde desaparecieron también minorías como la cristiana debido a su brutalidad.

Su nombre figuraba en todas las listas de los principales candidatos a coger el relevo de Al Bagdadi, también asesinado en un operativo militar estadounidense bajo el mandato de Trump, pero su origen turcomano, no árabe, hacía dudar a los expertos sobre sus posibilidades reales de convertirse en el quinto líder que tiene Daesh desde su fundación.

Según informó 'The Guardian' hace dos años, la caza del ahora caído se extendió a Siria, Irak y Turquía, porque en este último país estaba un hermano, Adel Salbi, enrolado en el partido Turkmen Iraqi Front, formación respaldada por las autoridades de Ankara. Las fuentes consultadas por este periódico aseguraron que los dos hermanos tuvieron contacto hasta octubre, cuando se desveló que sería el relevo de Bagdadi, un relevo elegido por el propio «califa».

Recompensa por su cabeza

Antes de hacerse público su ascenso en la organización, el Pentágono ya ofrecía una recompensa de cinco millones de dólares por su cabeza. Los servicios de inteligencia le situaban en los alrededores de Mosul, ciudad que fue la capital iraquí del «califato», lo que significa que no siguió la ruta hacia Idlib en busca de refugio de su antecesor, una ruta que le llevó directo a la muerte en una operación similar a la que ordenó Barack Obama en Pakistán en 2011 para asesinar a Osama Bin Laden. Finalmente ha caído en la provincia siria de Idlib tres años después de asumir el liderato del ISIS.