El rey de Baréin, Hamad bin Isa al Jalifa, recibe un regalo del presidente de Israel, Isaac Herzog. / afp

Netanyahu justifica la entrada en el nuevo Gobierno de un diputado homófobo

El rey de Baréin recuerda al presidente israelí los «derechos legítimos de los palestinos» en la inédita visita al país árabe

T. NIEVA

La polémica suscitada por la incorporación al nuevo Gobierno de coalición israelí de un diputado del partido homófobo Noam, Avi Maoz, ha obligado hoy al primer ministro, Benjamin Netanyahu, a justificar la decisión y tranquilizar los agitados ánimos. El dirigente ha asegurado que la comunidad LGBTQ del país seguirá disfrutando de la protección del Ejecutivo, a pesar de que Maoz estará al frente de un departamento especial con competencias sobre el derecho a la ciudadanía y proyectos de escolarización en el país.

«No tengo ni la más mínima intención de permitir que sufran daño. No lo digo ahora. Siempre he tenido ambas manos en el volante y, en último término, la política la decido yo», ha afirmado en declaraciones al programa Meet the Press, de la cadena estadounidense NBC.

Netanyahu ha respondido así a críticas como las del alcalde de Tel Aviv, Ron Huldai, que avisó el viernes de que el país se dirige a una «teocracia fascista» con la incorporación de elementos vinculados a la ultranacionalismo y al fundamentalismo religioso al nuevo Ejecutivo israelí. Se refería de esta forma al nombramiento de Maoz y también a la alianza con la coalición radical Sionismo Religioso.

Cesión excesiva

Incluso miembros del propio partido de Netanyahu, el Likud, reconocieron que las concesiones a Maoz durante las negociaciones de coalición fueron un error, según informaciones difundidas en Canal 12.

Estas fuentes explicaron que los negociadores no se dieron cuenta de la importancia de las competencias que estaba recibiendo Maoz, quien además de potestad para decidir las circunstancias de ciudadanía, también podría imponer contenido educativo a través de conferencias de organizaciones externas al Ministerio de Educación, en lo que se considera a todos los efectos su propio «departamento de identidad judía». «Le hemos dado las llaves del reino y ahora es demasiado tarde para dar marcha atrás», añadieron.

Por otro lado, el presidente de Israle, Isaac Herzog, se ha reunido hoy con el rey de Baréin , Hamad bin Isa al Jalifa, en lo que supone la primera visita de un jefe de Estado israelí al pequeño reino árabe del Golfo desde que se normalizaron las relaciones en 2020.

En el encuentro, el monarca ha defendido los «derechos legítimos de los palestinos» y ha reiterado «la firme posición» de su país a la hora de lograr «una solución justa, integral y sostenible que garantice los derechos legítimos del pueblo palestino».

En relación a este conflicto, el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, ha asegurado, en declaraciones a J Street, un grupo progresista pro-Israel, que Washington se opondrá a los asentamientos israelíes o a la anexión de Cisjordania, pero prometió juzgar al gobierno entrante de Netanyahu por sus acciones y no por el perfil de extrema derecha de alguno de sus miembros.