El buque carguero israelí Helios Ray, en febrero en el puerto de Dubai para reparar los daños de dos mísiles supuestamente lanzados edesde Irán / afp

Israel e Irán extienden su 'guerra sucia' al mar

El enfrentamiento entre ambos Estados tiene muchos frentes y el naval, donde la tensión escala por momentos, es uno de ellos

MIKEL AYESTARAN Jerusalén

El primer ministro de Israel, Benyamin Netanyahu, acusó este domingo públicamente a la república islámica del ataque sufrido el 25 de febrero por el buque porta vehículos 'MV Helios Ray' en el Golfo de Omán. Una explosión obligó al barco de propiedad israelí a detener su camino para reparar los daños sufridos en el casco, pero Teherán negó de «forma rotunda» estas acusaciones y las enmarcó dentro del «comportamiento obsesivo» de Israel con ellos, según declaró el portavoz de Exteriores Saeed Khatibzadeh.

Dos semanas después se produjo justo la situación inversa cuando un proyectil impactó en el carguero iraní 'Shahr e Kord' cuando navegaba a una distancia de 50 kilómetros de la costa de Israel. Ali Ghiasian, portavoz de la Compañía Naviera de Irán, lo calificó de «acto terrorista» e informó de que el buque pudo seguir su ruta hacia España tras arreglar los problemas causados por la explosión. Netanyahu no habló sobre este incidente, pero consultado por su relación con Irán insistió en que «es el mayor enemigo de Israel y estoy decidido a detenerlo. Le estamos golpeando en toda la región».

Los expertos en la zona lo tienen claro. «Esta es una guerra fría en toda regla, que corre el riesgo de calentarse con un mínimo error. Estamos en una espiral que crece y podría descontrolarse», declaró el analista Ali Vaez, del International Crisis Group (ICG), al diario 'The New York Times'. Este periódico estadounidense tuvo acceso a fuentes de Inteligencia de Israel y Estados Unidos que confirmaron que desde 2019, comandos israelíes han atacado al menos diez barcos cargueros de Irán. La mayoría de las embarcaciones llevaban petróleo a Siria y dos, entre ellas el 'Shahr e Kord', estarían cargadas de armas para el régimen de Bashar el-Asad, según estas mismas fuentes.

'The Wall Street Journal' (WSJ) fue el primer medio en desvelar esta guerra encubierta en alta mar que israelíes e iraníes prefieren mantener en un perfil bajo. La mayoría de incidentes no se hacen públicos, pero unos y otros saben quién está detrás. El diario, citando también fuentes estadounidenses e israelíes de seguridad, reveló que el Estado judío ha recurrido a armas como las minas marinas para frenar los barcos petroleros del enemigo en el Mar Rojo y Mediterráneo con dirección a Siria porque teme que «los beneficios del petróleo se destinen a financiar grupos extremistas en Oriente Medio».

Pulso en Siria

Desde el estallido de la guerra en Siria, el pulso entre israelíes e iraníes se ha extendido a un país donde la república islámica apoya a El-Asad y, junto a Rusia, se ha convertido en una de las claves que explica que siga en el poder. La agenda siria iraní, como la que tiene en Líbano a través de Hezbolá, pasa por reforzar su presencia irregular para presionar al Estado hebreo en su frontera norte.

La creciente presencia iraní hizo mover ficha a Israel que, desde 2017, ha atacado un millar de objetivos en suelo sirio y ha destruido una tercera parte de los sistemas de defensa antiaéreos, según reveló el diario 'Haaretz' en verano de 2020. En este caso, como ocurre con la guerra en el mar, la mayoría de operaciones no se admiten de manera oficial.

La lista del intercambio de golpes en la guerra sucia que mantienen estos adversarios es larga. Ahora es Israel quien acusa e Irán lo niega, luego será a la inversa. En últimos meses son los iraníes quienes han acusado a los israelíes abiertamente de la explosión ocurrida en verano en la planta nuclear de Natanz o del reciente asesinato del científico Mohsen Fakhrizadeh, pero estos nunca lo han reconocido de maneta oficial.

Este aumento de tensión en la región coincide con un momento especialmente delicado para el acuerdo nuclear. Desde que Donald Trump decidió abandonarlo y reimponer sanciones en 2018, el pacto ha ido debilitándose y la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca no ha servido hasta ahora para revitalizarlo. Israel se opone de manera frontal a recuperar el texto de 2015 y pide a su aliado que mantenga la política de sanciones y máxima presión.

Los iraníes han dado pasos que le alejan del documento original, aunque insisten en que son reversibles y volverán a respetar todo lo acordado cuando Estados Unidos levante las sanciones que le impiden vender petróleo. Estas posturas se mantienen inamovibles a las puertas de una reunión que las potencias firmantes del pacto celebrarán esta semana en Viena.