Lapid fue recibido en Manama por Al-Zayani. / SHLOMI AMSHALEM/efe

Israel y Baréin refuerzan su coalición frente a Irán

Lapid se convierte en el primer ministro del Gobierno de Jerusalén en realizar una visita oficial a la monarquía del archipiélago del Golfo

MIKEL AYESTARAN corresponsal en Jerusalén

Israel recogió un fruto más de la política exterior que puso en marcha Donald Trump durante su mandato y ya tiene conexión aérea directa con Baréin. El ministro de Exteriores, Yair Lapid, viajó este jueves hasta Manama, donde se entrevistó con el rey, Hamid bin Issa al-Khalifa; el primer ministro y heredero a la corona, Salman bin Hamad al-Khalifa; y su homónimo, Abdullatif al-Zayani, con la seguridad y la economía como temas centrales. Baréin e Israel «compartimos oportunidades y una amenaza que no está lejos de aquí», declaró Lapid en referencia al peligro que supone Irán para ambos países.

El mandatario del Estado judío subrayó la importancia de esta nueva coalición entre su país y «nuestros amigos moderados del Golfo» que persigue «crear un futuro de estabilidad y tolerancia» frente a la república islámica, omnipresente durante esta viaje.

Un año después de la firma de los Acuerdos Abraham faltan sus dos grandes protagonistas, Trump y Benjamin Netanyahu, pero los pactos se hacen realidad y se refuerza la alianza árabe israelí frente a Teherán. En los tres meses que lleva al frente de Exteriores, Lapid ya ha visitado Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Marruecos, y pasará a la historia como el primer responsable de la diplomacia israelí en viajar de manera oficial Baréin. En 1994, el entonces ministro de Medio Ambiente, Yossi Sarid, ya acudió al reino del Golfo para tomar parte en una conferencia regional, pero nunca lo había hecho un ministro de Exteriores.

Conexión directa

Lapid voló en un avión de la compañía Israir decorado con la palabra «paz» y tras este trayecto inaugural se establecerá una conexión directa entre los dos países con una frecuencia de dos veces por semana. Con este viaje, el jefe de la diplomacia de Jerusalén respondió a la visita que realizó Al-Zayani a Tel Aviv en noviembre y se refuerza la presencia del Estado judío en el Golfo Pérsico, a las puertas de Irán.

Los Acuerdos Abraham rompieron un tabú e hicieron que EAU, Baréin, Marruecos y Sudán establecieran relaciones con Israel sin obligarle antes a reconocer el Estado palestino, por eso en Ramala los calificaron de «puñalada por la espalda» y acusaron a estos países de «romper el consenso árabe».

El conflicto árabe-israelí estuvo presente en esta visita oficial y el responsable de Exteriores de Manana insistió en su apoyo «a una solución de dos Estados que defienda los derechos, intereses y aspiraciones de todas las partes». Lapid se presentó como «un ferviente defensor de esta solución», pero lamentó que en estos momentos es «inviable» y por ello dijo que hasta que se pueda realizar es partidario de «mejorar el nivel de vida de los palestinos y no hacer daño».

El enviado de Tel Aviv insistió en todo momento en la importancia de fortalecer los «lazos de seguridad y económicos». Fue el mensaje central de esta primera visita oficial desde que ambos países establecieran de manera formal relaciones bilaterales.