Iraníes protestan en Madrid contra las «masacres de la dictadura» de su país / efe

El fiscal general de Irán anuncia el fin de la Policía de la moral tras casi tres meses de protestas

El Parlamento debate la norma sobre el uso obligatorio del velo, lo que se interpreta como una concesión del régimen

MIKEL AYESTARAN

El fiscal general de Irán, Mohammad Jafar Montazeri, ha sorprendido hoy a los medios de comunicación al apuntar en unas declaraciones un tanto ambiguas la suspensión de funciones de la Policía de la moral, responsable de la muerte de la joven Mahsa Amini. No hubo ninguna confirmación oficial posterior por parte del Ministerio de Interior, ni tampoco se ha aprobado de momento modificación alguna a la ley que exige el uso obligatorio del velo, pero las palabras de Montazeri fueron interpretadas en Occidente como una concesión a los manifestantes del país tras más de dos meses de protestas bajo el eslogan de «mujer, vida, libertad». Es un momento delicado para el régimen y Montazeri ha informado también de que el Parlamento y el Consejo Supremo discuten sobre la obligatoriedad del hiyab y que en un par de semanas se conocerá la decisión.

Consultado en rueda de prensa por la ausencia de las patrullas de la Policía de la moral en las calles desde el 16 de septiembre, Montazeri ha respondido que ese cuerpo «no tiene nada que ver con el poder judicial y fue suprimido por los que lo crearon». Las 'patrullas de orientación' (Gasht-e Ershad, en farsi) fueron las responsables de la detención de Amini en Teherán por no llevar el velo de forma correcta. La joven kurda murió en uno de sus centros de reeducación –por causas naturales según la Policía, torturada, según los familiares– y desde el 16 de septiembre el país vive la oleada de protestas más graves desde 2019.

El Gobierno ha admitido la muerte de 200 personas en estos meses de incidentes, incluyendo a los agentes de seguridad, aunque algunas organizaciones de derechos humanos elevan la cifra a 300, entre ellas 50 menores de edad. No hay forma de contrastar las cifras de forma independiente.

La celeridad en la prensa occidental a la hora de dar por finiquitada a la Policía de la moral solo es comparable con la de los medios oficiales para recordar que Montazeri no es responsable de un cuerpo que depende del Ministerio de Interior. Las 'patrullas de orientación' operan desde los primeros días de la revolución, pero su formato actual fue establecido durante el mandato del ultraconservador Mahmoud Ahmadineyad con el objetivo de preservar «la cultura de la decencia y el hiyab». Con el moderado Hasán Rohani en la presidencia su papel fue testimonial, pero tras la llegada de Ibrahim Raisi se habían reforzado sus tareas y las temidas furgonetas verdes eran omnipresentes en las calles.

El clérigo radical ordenó endurecer el control de la vestimenta y prohibió a las mujeres entrar incluso a algunos bancos, oficinas gubernamentales o transportes públicos. Poco después de un año de su llegada al poder, se produjo la muerte de Amini y desde ese día han desaparecido sus policías de la moral. Su lugar lo ocupan ahora los antidisturbios, cuya labor no es detener a las mujeres que lleven mal el velo.

Cautelas

«Solía haber una broma que decía que Irán reconocería a Israel antes de quitar el hiyab obligatorio. Eso indica lo apasionadamente comprometido que está el régimen con imponer códigos de vestimenta a las mujeres», apunta Borzou Daragahi, corresponsal del diario 'Independent', al valorar el revuelo mediático causado por las declaraciones de Montazeri. El veterano periodista pide cautela a través de las redes sociales y recuerda que decir que Irán ha abolido la Policía de la moral es «inexacto» porque «no hay anuncio oficial al respecto».

Arash Azizi, autor del libro 'Shadow Commander', se expresa en la misma línea y matiza que «Montazeri lo que ha querido destacar es que esta policía no es competencia del poder judicial, aunque esto denota que dentro del régimen se debate sobre si hay que relajar o cambiar la norma del hyjab. El problema es que es muy poco probable que Jamenei conceda algo en este frente».

La última palabra es siempre del Líder Supremo y hasta ahora la estrategia ha consistido en culpar a países enemigos como Estados Unidos e Israel de instigar las protestar para desestabilizar el régimen. El ministro de Exteriores también abroncó este sábado a su homólogo europeo, Josep Borrell, por las críticas vertidas por «políticos radicales» que se «esconden» tras la «bandera» de la UE. El hiyab es una línea roja en la república islámica y su uso se impone a mujeres locales y a las extranjeras que visitan el país.

Las calles mantienen el pulso al régimen y los manifestantes llaman a celebrar 72 horas de movilizaciones y huelgas a nivel nacional. El mensaje de Montazeri no parece que vaya a calmar las cosas y la gente espera hechos, no palabras, que confirmen que se producen concesiones después de más de dos meses de unas protestas que han superado incluso las fronteras del país para recibir muestras de apoyo en todo el mundo.

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