Bandera de Irán en la sede de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA)., en Viena. / Reuters

Irán apaga dos cámaras de control de la ONU en sus instalaciones nucleares

La república islámica responde así a la resolución de condena de Francia, Reino Unido y Alemania por su «insuficiente cooperación»

MIKEL AYESTARAN Corresponsal en Jerusalén

La vuelta al acuerdo nuclear de 2015 se aleja cada día debido a la falta de entendimiento entre los iraníes, el resto de firmantes del pacto y la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA). El último desencuentro tiene su origen en la resolución de condena de Francia, Reino Unido y Alemania por la «insuficiente cooperación» de Irán y la consecuencia práctica es que los iraníes han decidido apagar dos de las cámaras de vigilancia instaladas por la agencia internacional en una de sus plantas.

«Desafortunadamente, sin considerar que la cooperación de la República Islámica de Irán ha sido de buena voluntad, la AIEA no solo no ha mostrado su agradecimiento, sino que la ha considerado de alguna manera un deber de Irán», recoge el comunicado de la Agencia Iraní de Energía Atómica en el que han informado del apagado de estas dos cámaras. Las autoridades de Teherán recordaron que en su momento las instalaron como «prueba de buena voluntad» e informaron que «el 80% de las cámaras siguen operativas». Los dispositivos anulados son un monitor de enriquecimiento en línea y un sistema de medidor de flujo instalados en plantas no identificadas.

Hasta que Donald Trump decidió en 2018 romper el acuerdo firmado por Barack Obama y volver a imponer sanciones a Teherán, todos los informes de la AIEA destacaban el estricto cumplimiento del pacto. Los iraníes siguieron respetando el texto por el que limitaban el enriquecimiento de uranio durante un año más, pero después comenzaron a alejarse con una serie de medidas que calificaron de «reversibles» para presionar al resto de firmantes. En cuanto Estados Unidos levante los castigos, la república islámica asegura que volverán a respetar los puntos acordados en 2015, pero han pasado dos años desde la llegada de Joe Biden y Washington no retira las sanciones.

El papel israelí

Israel ha jugado un papel decisivo en todo el proceso negociador. El Estado judío es un firme opositor a la vuelta al acuerdo y su primer ministro, Naftali Bennet, ha sacado a la luz documentos que el Mossad habría robado a los iraníes que demostrarían que estos a su vez habrían robado material del AIEA para «evadir sistemáticamente las investigaciones nucleares», según Bennet. Los iraníes también ven la mano de su enemigo en los asesinatos de científicos y sabotajes sufridos en sus plantas nucleares en los últimos años. Israel, como hace siempre en estos casos, ni confirma ni desmiente.

El peso de los israelíes ha quedado claro esta semana una vez más con la visita al país del director general de la AIEA, Rafael Grossi. Desde Teherán han criticado este viaje y el responsable del programa nuclear, Mohamed Eslami, preguntó en voz alta en una rueda de prensa: «¿Cuántas inspecciones ha realizado la agencia en ese país? ¿Tiene siquiera permiso para hacerlo?». Cuando Israel acusa a Irán de falta de transparencia y exige más control sobre su programa atómico, Teherán recuerda que Israel forma parte del club de los países no firmantes del Tratado de No Proliferación de Armas Atómicas, junto a Sudán del Sur, India y Pakistán. Corea del Norte se retiró en 2003.