Algunas de las viñetas publicada últimamente por Al Hudood.

Sátira en Oriente Medio Humor sin límites contra la censura y el fanatismo

Al Hudood es la única revista satírica de Oriente Medio capaz de desafiar a los gobiernos de la región

MIKEL AYESTARAN

Los sirios mueren por causas naturales» o «Un egipcio viaja al trabajo y vuelve a casa sin ser detenido» son los titulares de algunas de las últimas noticias que recoge la publicación satírica Al Hudood (que en árabe significa 'los límites'). Después de siete años agitando la actualidad de Oriente Medio con el humor e ironía de sus textos y caricaturas, Al Hudood dispone desde hace unas semanas de una versión en inglés para intentar llegar a una mayor audiencia. Issam Uraiqat es el director y el único rostro visible de un medio único en esta parte del mundo donde las noticias están sujetas a la censura de cada ministerio y hacer información en clave de humor te puede costar la vida o, en el mejor de los casos, la cárcel.

Issam, hijo de refugiados palestinos nacido en Jordania, creó Al Hudood en 2013 inspirándose en la estadounidense 'Onion' y tres años después se mudó a Londres. Desde 2016 no se atreve a poner un pie en Amman. Dirige una red de quince colaboradores, que están repartidos por la región y se reúnen de manera virtual cada día para decidir los contenidos. «No trabajamos en la mejor parte del mundo para este tipo de periodismo satírico, pero ya hemos cumplido siete años y seguimos vivos. La gente se ha vuelto insensible a todos los horrores que nos rodean, y estamos tratando de que vean las cosas desde un nuevo ángulo», señala Issam.

A la hora de confeccionar una lista países más y menos tolerantes, prefiere arrancar con los primeros y destaca a Túnez, Kuwait, «si no hablas de la casa real» y Líbano, «si no te metes con Hizbolá». En la cola de la lista sitúa a Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Egipto y Siria. «Dirigentes como Emmanuel Macron hablan mucho de libertad de expresión, derechos humanos… pero luego sus principales aliados en la región son algunos de los países menos tolerantes que conozco», critica Issam.

En Al Hudood la única línea roja «es la fe, podemos criticar a las personas vinculadas con la religión, pero no ofendemos a una creencia porque se trata de un plano demasiado personal». Ellos han estado en el punto de mira de fanáticos por sus comentarios religiosos, pero han sido los gobiernos de los distintos países sobre los que escriben y los sectores más leales a los regímenes de la región quienes más fuerte les han amenazado, sobre todo en redes sociales.

Como si fueran reales

Como ocurre con 'Onion' en Estados Unidos, algunas de sus noticias se han interpretado como si fueran reales y se han generado situaciones kafkianas como cuando abrieron la revista diciendo que la policía jordana había arrestado a Santa Claus y los servicios de seguridad tuvieron que emitir un comunicado para negarlo.

En esta redacción virtual siguen muy de cerca el debate en torno a las caricaturas del Profeta. El último capítulo relacionado con este tema se vivió en Francia, donde un profesor fue decapitado tras mostrar las viñetas de Mahoma en una clase. Macron defendió las caricaturas como un ejercicio de libertad de expresión y se desató una campaña internacional de boicot a productos franceses en países musulmanes.

Issam nunca usaría estas caricaturas. El director de Al Hudood piensa que «no tienen sentido porque solo buscan ofender por el simple hecho de decir que pueden hacerlo».

En Al Hudood defienden que «la sátira y el humor no son el objetivo, solo son medios para decir algo» y «nunca buscamos ofender, pero entendemos que no puedes evitar que la gente se siente ofendida».

Los anunciantes no se atreven a aparecer en sus páginas y la revista sobrevive gracias a una dotación que recibe de la Unión Europea y al apoyo de fundaciones privadas. Cada año celebran una gala donde se premia al peor periodismo árabe, pero no han conseguido que ningún anunciante se interese por la iniciativa, comenta Issam con tono jocoso. Al Hudood lleva siete años luchando a base de inteligencia y humor contra la censura. Siete años de resistencia en árabe y ahora también en inglés.