Cartel de información en un puesto militar de los Altos del Golán. / AFP

La guerra en la sombra entre Israel e Irán se extiende a Turquía

Con la muerte de dos responsables del programa aeroespacial ya son seis los iraníes muertos en extrañas circunstancias en menos de un mes, todos ellos vinculados con el ala militar del régimen

MIKEL AYESTARAN Corresponsal en Jerusalén

La guerra a la sombra que enfrenta a Irán e Israel es cada vez más visible y escala un peldaño más con las muertes en extrañas circunstancias este fin de semana de dos responsables del programa aeroespacial de la república islámica. Dos casos más para una larga lista que tuvo su momento clave el 22 de mayo con el asesinato a tiros en pleno centro de Teherán del coronel de la Guardia Revolucionaria, Hassan Khodaei. El régimen persa señala al Mossad, clama venganza y, según los medios del Estado judío, los servicios de inteligencia israelíes y turcos habrían logrado abortar una operación para secuestrar turistas de Israel en Estambul.

Esta situación llevó al ministro de Exteriores de Jerusalén, Yair Lapid, a elevar al máximo la alerta de seguridad y pedir a sus ciudadanos «cancelar» cualquier tipo de viaje no imprescindible a Turquía porque «el peligro es real». Desde el Gobierno iraní aseguraron que cualquier respuesta a Israel tendrá lugar dentro del Estado judío y no en un tercer país.

Ya son seis los iraníes muertos en extrañas circunstancias en menos de un mes, todos ellos vinculados con el ala militar del régimen. Los dos últimos fueron identificados como Alí Kamani, miembro de la división aeroespacial de la Guardia Revolucionaria fallecido en un supuesto accidente tráfico; y Mohammad Abdous, funcionario del Ministerio de Defensa vinculado también al programa aeroespacial muerto «en acto de servicio», según recogió la agencia Fars. Los medios se refirieron a ambos como «mártires», calificativo que se emplea cuando Teherán piensa que han sido asesinados.

Ataques en Siria

A estas muertes hay que añadir el aumento de los ataques de Israel en Siria, donde el viernes bombardeó el aeropuerto de Damasco y dejó sus pistas fuera de servicio. Desde Jerusalén ni confirman ni desmienten estas operaciones, pero acusan a Irán de transportar armas a Damasco para reforzar a la milicia chií libanesa de Hezbolá.

Rusia, aliado de Bashar al-Assad, denunció que estos ataques «violan las normas básicas del derecho internacional». Para Israel sería muy complicado realizar estas operaciones sin el visto bueno de Moscú. El precio que pagan a cambio los israelíes es mantenerse al margen del boicot internacional a Rusia por la guerra de Ucrania y no vender armas al Gobierno de Volodímir Zelenski.