Palestinos queman fotografías de Trump, de Netanyahu y del príncipe heredero de Abu Dabi en señal de repulsa por el pacto. / REUTERS

Emiratos Árabes abre la puerta del Golfo Pérsico a Israel

Bahréin y Omán apuntan como los dos próximos países en formalizar las relaciones con el Estado hebreo tras el histórico acuerdo alcanzado

MIKEL AYESTARAN Corresponsal. Jerusalén

Tras el inicio del proceso para normalizar las relaciones con Emiratos Árabes Unidos a cambio de frenar, de momento, la anexión de Cisjordania, Benyamin Netanyahu aseguró que «otros países se sumarán pronto a nuestro círculo regional de paz». El asesor de la Casa Blanca Jared Kushner, yerno de Donald Trump, informó de que existen «muchas posibilidades» de que otros Estados árabes logren un acuerdo de paz «en los próximos tres meses», antes de las elecciones en EE UU. Omán, a donde Netanyahu viajó en 2018, y Bahréin, sede de la V Flota norteamericana, son los principales candidatos y ambos felicitaron a los emiratíes tras hacerse público un acuerdo que «fortalece la estabilidad y paz en la región», según el comunicado oficial de las autoridades de Manama.

Trump planea escenificar el tratado con una cumbre trilateral en Washington con Netanyahu y el príncipe Mohamed Bin Zayed. Mientras, ambos países trabajan en una hoja de ruta que recoge la firma de acuerdos en materia de inversiones, turismo, conexiones aéreas y seguridad. El Canal 12 hebreo adelantó que Israel enviará en los próximos días una delegación al Golfo encabezada por el jefe del Mossad, Yossi Cohen, a quien se considera uno de los artífices de un acuerdo que se forjó durante sus viajes clandestinos del año pasado a Abu Dabi. El impulso final, según 'The New York Times', se produjo durante la pandemia del coronavirus, cuando Cohen gestiono el envío de varios aviones con ayuda médica israelí. Lo que era un secreto a voces en esta parte del mundo se hizo oficial el jueves desde la Casa Blanca.

Emiratos se convierte en la puerta de entrada de Israel al Golfo Pérsico, un avance que le permite izar la bandera con la estrella de David frente a Irán, su gran enemigo regional. El movimiento se produce en un momento clave, justo antes de las elecciones estadounidenses en las que, si pierde Trump, se abre un nuevo escenario en el que Joe Biden podría apostar por recuperar el acuerdo nuclear que Barack Obama alcanzó con Teherán y que Trump hizo saltar por los aires.

El ministerio de Exteriores de la república islámica emitió una nota en la que señaló que el pacto es una «estupidez estratégica de Abu Dabi y Tel Aviv que sin duda reforzará el eje de resistencia en la región». En su opinión, «el pueblo oprimido de Palestina y todas las naciones libres del mundo nunca perdonarán la normalización de las relaciones con el ocupante y el régimen criminal de Israel».

Recep Tayyip Erdogan también se posicionó contra la decisión emiratí y aseguró a los medios turcos que «podríamos suspender nuestras relaciones diplomáticas con Abu Dabi o bien convocar a nuestro embajador». El líder islamista, uno de los grandes apoyos en el exterior de Hamás, acusó al país del Golfo de «traicionar a la causa palestina».

Israel firma su tercer acuerdo de paz con un país árabe, tras los alcanzados con Egipto y Jordania, y a cambio entrega su palabra de frenar, por ahora, la anexión de buena parte de Cisjordania. Emiratos intenta vender al público árabe que con esta firma ha logrado detener la anexión y Netanyahu trata de maquillar este paso atrás en la expansión de la soberanía diciendo que es «temporal» y enmarcando su éxito en el frente regional árabe-israelí.

El enfado de los colonos

La extrema derecha elevó el nivel de sus críticas contra Netanyahu y David Elhayani, líder del movimiento colono, le acusó de «engañarnos durante mucho tiempo». El diputado Bezalel Smotrich, líder de la formación ultraconservadora Yamina, dijo que «ha llegado el momento de presentar una alternativa al actual primer ministro». Esta anexión suponía extender la soberanía israelí a los territorios de Judea y Samaria, según los nombres bíblicos por los que les conocen los colonos, pero se había convertido también en un dolor de cabeza para el mandatario hebreo debido a la fuerte oposición dentro de su propio gobierno y desde la comunidad internacional.

En medio de todo el asunto, los palestinos elevaron la voz para denunciar lo que calificaron de «traición» y pidieron a los países árabes que no sigan el camino de Emiratos y no normalicen sus reacciones con Israel. El problema es que hace mucho que los líderes árabes no escuchan las demandas palestinas.

La hipocresía en torno a la causa palestina sale a la luz en un Oriente Medio que cambia sus reglas

El nuevo Oriente Medio de Donald Trump rompe con los moldes diseñados durante décadas, derriba la fachada que había levantado el mundo árabe en torno a Israel y revela la hipocresía generalizada en torno a la causa palestina. Al presidente de Estados Unidos le ha tocado una generación de líderes árabes ricos e impulsivos como Mohamed bin Salmán (MBS), en Arabia Saudí, o Mohamed Bin Zayed (MBZ), en Emiratos Árabes Unidos (EAU), con quienes comparte la obsesión por frenar a Irán a cualquier precio y en ese escenario Tel Aviv se erige en el mejor aliado posible.

En el Golfo han visto cómo Trump no ha tenido problemas para saltarse todas las convenciones internacionales y designar a Jerusalén capital de Israel o reconocer la soberanía hebrea sobre el Golán. El presidente estadounidense también rompió el pacto nuclear con el régimen de Teherán pese a que, según todos los informes, los iraníes cumplían lo estipulado en el texto.

El acuerdo firmado por EAU con Israel sigue esta estrategia rompedora de Trump y hace saltar por los aires la Iniciativa Árabe de Paz de 2002, en la que el llamado «mundo árabe» acordó que la normalización de relaciones con Israel solo se produciría si se ponía fin a la ocupación. Dieciocho años después los asentamientos en los territorios ocupados no paran de crecer, más de 600.000 colonos viven en Cisjordania y Jerusalén Este, pero Israel abrirá Embajada en Abu Dabi y los Emiratos en Tel Aviv, ¿o Jerusalén? Ya no es tabú pactar con Israel.

Arabia Saudí, principal impulsor de la iniciativa de 2002, no ha reaccionado de momento de manera oficial, pero la armonía de MBZ y MBS es absoluta. Bahréin y Omán no han perdido un instante para aplaudir el acercamiento a Israel y podrían ser los próximos en dar el paso. Los palestinos se sienten como una carta con la que todos han jugado durante años y ahora, desgastada, la tiran al suelo y la pisotean.