Un grupo de mujeres vestidas con burka cruzan una carretera en Kabul ante dos talibanes en moto y armados. / reuters

El emirato talibán cumple cien días de lucha contra los derechos de la mujer

El Gobierno islamista de Afganistán establece reglas que limitan al máximo su presencia en medios de comunicación, series, cine y teatro

MIKEL AYESTARAN Corresponsal. Jerusalén

El emirato establecido por los talibanes cumple cien días y se acentúa su obsesión con las mujeres. Además de prohibirles el deporte, cerrarles las escuelas de Secundaria, clausurar el Ministerio de Asuntos de la Mujer y enviar a sus casas a la mayor parte de las funcionarias, este centenario viene marcado por nuevas reglas para limitar al máximo la presencia femenina en medios de información y series de ficción u obras de teatro.

Las autoridades de Kabul insisten, como lo hacen desde el primer día, en que son medidas «temporales» adoptadas para la «seguridad» de las mujeres. En un reportaje elaborado por la cadena BBC con motivo de este aniversario el portavoz islamista Suhail Shaheen aseguró que las niñas podrán volver a la escuela en marzo, pero de momento los hechos sobre el terreno no invitan a pensar en cambios en el futuro próximo.

La principal variación adoptada por el nuevo Ministerio de la Promoción y el Fomento de la Virtud y la Prevención del Vicio es la prohibición a las mujeres de aparecer en series de televisión. Se ha establecido también la obligatoriedad de cubrirse a las presentadoras, pero esto es algo que ocurría antes de la llegada de los islamistas sin necesidad de imponerlo. Los talibanes han dado un paso más en la censura y prohíben cualquier película que pueda ofender a la sharia (ley islámica de la que ellos hacen una interpretación rigorista), incluidas las comedias que hagan bromas sobre religión, y recomiendan que se deje de emitir películas extranjeras que promuevan valores foráneos.

LA CLAVE:

  • 257 medios informativos se han visto obligados a detener su actividad por la presión.

  • Sin credibilidad. Las autoridades de Kabul aseguran que son medidas «temporales» adoptadas para la «seguridad» de la población femenina

Estos primeros cien días de emirato también han resultado letales para los medios de información, ya que «257 se han visto obligados a detener su actividad», recordó en Twitter el activista afgano Ramiz Bakhtiar.

Pago de salarios

Mientras el país se hunde en una crisis económica sin precedentes y miles de afganos buscan de forma desesperada una puerta de salida, pero las fronteras terrestres siguen cerradas. El portavoz del Ministerio de Economía, Ahmad Wali Haqmal, quiso enviar un mensaje de tranquilidad y declaró que este fin de semana comenzarán a pagarse los sueldos de los funcionarios, congelados desde meses antes de la caída de Kabul, el 15 de agosto. Haqmal adelantó que pagarán «los salarios de los últimos tres meses», según recogió la cadena Tolo, que detalló que el dinero proviene de los millones recaudados en las aduanas.

Afganistán depende de la ayuda internacional, pero Estados Unidos, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial han decidido frenarlas y no permitir el acceso del régimen islamista a las reservas en el extranjero. La situación es crítica y, según las cifras de Naciones Unidas, 19 millones de afganos ya se enfrentan a una grave inseguridad alimentaria, cifra que crecerá en otros cuatro millones este invierno. Eso pondrá al 58% de la población en grave riesgo de padecer hambre; el nivel más alto observado desde que comenzaron los registros en 2011.

De momento ningún país reconoce de forma oficial al emirato, pero se suceden los contactos al más alto nivel y los islamistas adelantaron sus planes de nombrar nuevos embajadores en todo el mundo. Como ocurre con el tema de las mujeres, donde los hechos no se corresponden con las palabras, los talibanes también repiten que su estrategia política pasa por formar un «Gobierno integrador», tal y como pide la comunidad internacional. Los 27 nombramientos de altos miembros del Ejecutivo realizados estos últimos días han vuelto a ser talibanes y, por supuesto, sin presencia femenina.