Militares israelíes en Qalquilia, Cisjordania. / EP

Una reportera palestina muere de un disparo durante una incursión israelí

La cadena Al-Jazeera, para la que trabajaba Shireen Abú Akleh, acusa al Ejército del Estado judío de cometer un asesinato «a sangre fría»

MIKEL AYESTARAN

«La veterana periodista de Al-Jazeera Shireen Abú Akleh, de 51 años, ha sido abatida por un disparo de las fuerzas israelíes mientras cubría una operación militar en el campo de refugiados de Yenín», anunció este miércoles el canal de televisión catarí. La muerte de la mujer que ha sido el rostro de la cadena en los territorios palestinos durante las últimas décadas conmocionó inmediatamente a toda Palestina y al mundo del periodismo internacional.

La reportera, perfectamente equipada e identificada con su chaleco y casco, recibió un tiro en la cabeza y los servicios médicos nada pudieron hacer para salvarle la vida. Su compañero de cadena y productor, Alí al-Samoudi, también resultó herido de un disparo en la espalda, pero se recupera en un centro médico. Está fuera de peligro.

Nada más conocerse la noticia los mandos militares israelíes culparon a los milicianos palestinos del fatal disparo, aunque luego dijeron que no estaba claro y anunciaron la apertura de una investigación. Los testigos presenciales y el canal árabe no tienen ninguna duda sobre lo sucedido y desde Doha emitieron un comunicado en el que acusaron al Ejército del Estado judío de «asesinar a sangre fría» a Shireen, al tiempo que solicitaron una condena internacional contra un crimen «que solo busca evitar que la prensa haga su trabajo».

El cuerpo de la reportera fue trasladado a la sede de Al-Jazeera en Ramala, donde miles de personas se echaron a las calles en señal de protesta. Cuando Shireen llegó a Al-Jazeera se convirtió en la segunda persona palestina en trabajar en este canal y con el paso de los años se ha erigido en todo un personaje debido a la cercanía de sus crónicas y a que ha cubierto todos los grandes eventos del conflicto. Si algo le caracterizaba es que estaba en todos los lados y eso le llevó también a Yenín durante los últimos días.

Oleada de protestas

El enfado causado por la noticia acrecenta el riesgo de una oleada de protestas palestinas. Está previsto que el funeral se celebre en una iglesia de la Ciudad Vieja de Jerusalén, donde residía la fallecida.

Desde que los cataríes lanzaran el canal de noticias Al-Jazeera en 1996, ya son doce sus periodistas que han perdido la vida durante la cobertura de conflictos. Palestina y los millones de árabes que conectan a diario con este medio ya no podrán escuchar más la frase con la que la reportera cerraba sus intervenciones, una despedida que se saben de memoria sus telespectadores: «Shireen Abú Akleh, Al-Jazeera, Palestine».