Kamala Harris, vicepresidenta de EE UU, saluda al presidente ucraniano Zelenski, ayer en Múnich. / AFP/Vídeo: E. P.

Occidente exhibe desde Múnich cohesión y lenguaje disuasorio

El presidente ucraniano, Zelenski, reclama una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU y dice estar dispuesto a reunirse con Putin

JOANA SERRA Berlín

A la nueva provocación de Vladímir Putin –el lanzamiento de misiles acompañado del dictador bielorruso, Alexandr Luckanshenko–, respondieron desde Múnich la OTAN y la Unión Europea con una exhibición de unidad casi inédita, mientras el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, reclamaba una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU ante la desesperada situación de su país.

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, el canciller alemán, Olaf Scholz, y en representación de EE UU, su vicepresidenta, Kamala Harris, lanzaron este sábado sus mensajes de advertencia al líder del Kremlin, en la Conferencia de Seguridad de la capital bávara.

«Rusia está buscando una excusa para invadir Ucrania», apuntó Stoltenberg, mientras Von der Leyen afirmaba que Moscú «trata de imponer un nuevo orden mundial». Alemania «se sujetará sin restricciones al Artículo 5 del Tratado de la OTAN», que obliga a defender a todo aliado en caso de agresión a su territorio, aseguró Scholz. «Si Rusia invade Ucrania responderemos con sanciones de costes económicos sin precedentes», aseguró Harris.

El mensaje común fue que la OTAN, como la UE, defenderán «palmo a palmo» su territorio, en palabras de Stoltenberg, lo que se está demostrando ya con el reforzamiento de su flanco del Este, recordó Harris.

Ucrania no forma parte de la Alianza, lo que para Scholz justifica el rechazo a suministrarle armas, de acuerdo a la línea de Alemania de no hacerlo a regiones en conflicto. Pero a la vez Alemania es el principal contribuyente a la ayuda financiera que recibe Ucrania, al que sí suministran armas otros países, argumentó el canciller.

La Conferencia de Seguridad de Múnich, un foro informal creado en 1963 y que año a año congrega a líderes de todo el mundo, se celebra esta vez sin asistencia de Rusia por primera vez en décadas, lo que pone de manifiesto el tenso momento por el que atraviesan las relaciones entre Occidente y Moscú.

Dispuesta a defenderse sola

El contrapunto al lenguaje diplomático de los representantes de la OTAN, la UE, Alemania o EE UU lo puso el presidente ucraniano, Zelenski. «Occidente debe dejar de conformarse con tratar de apaciguar a Rusia», reclamó. Ucrania está dispuesta «a defenderse, aunque no lo hagan los aliados», añadió en alusión a la mención de Scholz del Artículo 5 del Tratado de la OTAN por el que su país queda fuera del ámbito de respuesta de esa organización militar.

La de Zelenski, que pidió una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU y dijo estar dispuesto a reunirse con Putin, fue una intervención mucho más emocional que los mensajes de los líderes occidentales. El objetivo de su visita a Múnich no era solo reclamar ayuda en los cerca de 30 minutos de su discurso, sino que su interés principal estaba en los encuentros mantenidos en paralelo, a puerta cerrada, con Harris o el primer ministro británico, Boris Johnson, que no niega los suministros de armas a Kiev.

La Conferencia de Seguridad, que continúa este domingo, se abrió el viernes con un debate entre la ministra alemana de Exteriores, Annalena Baerbock, y el secretario de Estado de EE UU, Antony Blinken. La 'verde' Baerbock, defensora de una línea mucho más crítica hacia Moscú que el socialdemócrata Scholz, se vio confrontada con una interpelación del alcalde de Kiev, Vitali Klitscho –excampeón de boxeo que vivió en Alemania y es una figura muy carismática en ese país–, quien desde el público recordó que Ucrania necesita algo más que 5.000 cascos militares –única aportación alemana– para defenderse.

Fue casi un golpe bajo a la diplomacia alemana que, como el conjunto de Occidente, parece moverse en un bucle. Sus líderes hablan entre sí a diario y los comunicados se suceden, pero no se produce la desescalada que el alemán Scholz o el francés Macron han buscado en sus reuniones con Putin.

1.500 violaciones del alto el fuego

La Misión Especial de Observadores de la OSCE para Ucrania informó este sábado de 1.500 violaciones del alto el fuego durante la jornada del viernes, la cifra más alta en lo que va de año.

«En la región de Lugansk la misión ha detectado 975 violaciones del alto el fuego, incluidas 860 explosiones», indicó la misión, mientras que en la región de Donetsk «ha registrado 591 violaciones de la tregua, incluidas 553 explosiones».

Además, el informe recoge un civil herido en la parte de Donetsk controlada por las fuerzas gubernamentales, que han denunciado un incremento drástico de las violaciones del armisticio.