Protesta en contra de la invasión celebrada este domingo en Moldavia frente a la Embajada de Rusia / EFE

Nuevas críticas contra Putin y la cúpula militar rusa por la última retirada en el frente

Surgen las primeras dudas sobre si las tropas enviadas por Moscú serán capaces de cumplir los objetivos marcados tras las nuevas anexiones

RAFAEL M. MAÑUECO Moscú

La pérdida de la estratégica ciudad ucraniana de Limán, en la región de Donetsk, que Rusia considera ahora su territorio tras las anexiones escenificadas el viernes en el Kremlin, ha vuelto a levantar polémica dentro de la cúpula militar del país, como sucedió recientemente cuando las tropas ucranianas consiguieron recuperar la región de Járkov casi en su totalidad. Las críticas se suceden mientras el proceso de adhesión sigue adelante: de aquí a mañana las anexiones serán ratificadas por las dos Cámaras del Parlamento ruso después de que ayer diera el visto bueno el Tribunal Constitucional.

Pero el nuevo fiasco sufrido en Limán no ha hecho variar la determinación del presidente Vladímir Putin de mantener su apuesta bélica, incluyendo –como ha venido advirtiendo repetidamente– el empleo de armas atómicas para doblegar la resistencia ucraniana. De ahí la expectación general sobre si el actual avance del Ejército ucraniano, que tiene ahora el campo abierto para atacar Lugansk, otra región que Moscú también considera suya, desencadenará o no una respuesta nuclear por parte del Kremlin.

El último en insistir en la necesidad de asestar un golpe tan devastador a Ucrania fue el presidente checheno, Ramzán Kadírov, tras observar el desastre de Limán. El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, advirtió sin embargo que «cualquier uso de armas atómicas tendrá graves consecuencias para Rusia», aviso que también ha repetido Washington con frecuencia.

Sea como fuere, la controversia sobre el fracaso de Limán está servida. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha declarado en un vídeo en relación con las críticas internas en Rusia sobre lo sucedido que «ya han comenzado a morderse entre ellos: están buscando a los culpables, responsabilizando a algunos generales de los fracasos. Esto va a ser el primer toque de atención que va a sonar a todos los niveles del poder en Rusia».

A juicio del líder militar Kadírov, «el responsable de la pérdida de Limán fue el general Aléxánder Lapin. Por la falta de logística militar elemental, hemos abandonado varios asentamientos y gran parte del territorio y lo malo no es que Lapin sea mediocre sino que cuenta con el apoyo de la cúpula del Alto Estado Mayor. Si por mí fuera, le degradaría a soldado raso y lo enviaría al frente para lavar su vergüenza con sangre». «No sé qué información envía el Ministerio de Defensa al comandante supremo (Putin), pero en mi opinión personal, se deben tomar medidas más drásticas, hasta la declaración de la ley marcial en las áreas fronterizas y el uso de armas nucleares de bajo rendimiento», agregó.

El primero en salir en apoyo del dirigente checheno en su diatriba contra el Estado Mayor y el Ministerio de Defensa, cuyo titular es Serguéi Shoigu, ha sido Evgueni Prigozhin, el jefe del grupo de mercenarios Wagner. A las críticas se ha unido también el antiguo comandante del 58 Cuerpo de Ejército y exdiputado, el general Andréi Guriliov, en una entrevista con el propagandista número uno de Rusia, Vladímir Soloviov, quien considera que en Limán «no se libró una batalla de corta duración. No entiendo por qué no evaluaron correctamente la situación y reforzaron esas unidades». «El problema han sido las mentiras al por mayor, el informe de que la situación era buena. El fallo no ha producido sobre el terreno sino en Frúnzenskaya», el edificio principal del Ministerio de Defensa. Guriliov arremetió también contra al alto Estado Mayor al señalar que, mientras no sea nombrado un nuevo jefe, el actual sigue siendo el general Valeri Guerásimov y «nada cambiará». «El problema no es Lapin, sino Guerásimov, afirmó.

Un soñador peligroso

El analista ruso en temas de defensa y política exterior, Maxim Yusin, uno de los tertulianos del programa de la NTV del también propagandista del Kremlin, Andréi Norkin, dirigió sus críticas más bien a Putin al subrayar que «ha incluido territorios en la Federación Rusa que no controla. No recuerdo un precedente así en la Historia mundial». Según Yusin, «no se puede discutir con un soñador que vive en su mundo sobre cuándo se logrará liberar Zaporiyia, una ciudad de 710.000 habitantes» en poder de Kiev, mientras la región en su conjunto también ha sido anexionada por el presidente ruso. El analista cree que «la dinámica del desarrollo de las acciones militares en Ucrania no es que vaya muy bien» como para dar por hecho que el Kremlin logrará pronto hacerse con la parte que le falta por integrar a Rusia de las regiones de Zaporiyia, Jersón y Donetsk. Lugansk es el único territorio anexionado que Moscú controla casi al cien por cien.

Para Kirilo Budánov, jefe de la Dirección de Inteligencia del Ministerio de Defensa de Ucrania, el culpable de todo es el máximo dirigente ruso. Según su punto de vista, «los preparativos para quitar a Putin del poder ya están en marcha . Hay varios candidatos para sucederle y no todos son conocidos, pero existe una gran rivalidad».

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