Nadie murió ayer por coronavirus en China

07/04/2020

Por primera vez desde que estalló la epidemia del coronavirus, ayer no se registró ningún fallecimiento por la COVID-19 en China

74 días después del cierre de Wuhan, el contador más trágico volvió a cero, y el número total de víctimas mortales en el país más poblado del mundo se mantuvo inalterable en 3.340. Es, sin duda, el dato más esperanzador que llega del gigante asiático, donde se va recuperando la normalidad poco a poco: la mayoría de las empresas y de los comercios han reabierto ya sus puertas, muchos centros educativos han retomado las clases, y la población incluso celebra picnics en los parques.

No obstante, los especialistas chinos subrayan que es demasiado pronto para cantar victoria e inciden en que el conocimiento sobre el SARS-CoV-2 es aún muy limitado. Por eso, 690 personas asintomáticas continúan bajo observación en la provincia de Hubei, epicentro de la pandemia, y los científicos continúan haciendo pruebas para determinar si quienes nunca sufren las consecuencias de la enfermedad a pesar de estar infectados son capaces de contagiar a otras personas o no. Y, en caso afirmativo, para determinar durante cuánto tiempo.

A esta preocupación se suma la de los casos importados del extranjero. A pesar de que las fronteras de China se mantienen cerradas para todas las nacionalidades excepto la propia, ayer se registraron 32 nuevos contagios procedentes de otros países, lo cual eleva el número total a 983. Ninguno ha fallecido, y 285 han recibido ya el alta médica. En cualquier caso, Pekín ha anunciado que, ante el aumento de casos por todo el mundo, impondrá medidas más restrictivas en las fronteras, donde se incrementará la capacidad para realizar tests, aunque la agencia Xinhua no dio más información al respecto.

Finalmente, consciente de las dudas que los datos oficiales provocan en todo el mundo y de las críticas que están recibiendo las autoridades provinciales por la opaca gestión inicial de la crisis, el gobierno chino también ha decidido publicar una cronología de su actuación para señalar que ha actuado con total transparencia y a la mayor velocidad posible.

Según ese mismo documento, el Centro de Prevención y Control de Enfermedades de Hubei detectó la neumonía atípica «a finales de diciembre» -en realidad fue a mediados-, y el 31 de ese mes alertó a la Organización Mundial de la Salud. El presidente Xi Jinping ordenó combatir el brote el día 7 de enero, pero no se decretó la cuarentena de Wuhan hasta dos semanas después. No obstante, independientemente de las cifras de contagiados y de fallecidos, es indudable que las drásticas medidas implementadas por China han surtido efecto.