Mounir Baatour, líder de grupo LGTBI, aspira a la presidencia de Túnez

25/06/2019

El presidente de la asociación tunecina de defensa de los derechos LGTBI "Shams", Mounir Baatour, pretende presentarse a las elecciones presidenciales previstas para el mes de noviembre y convertirse así en el primer candidato de la historia de Túnez en enarbolar la bandera arcoiris, reveló este martes.

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En unas entrevista exclusiva, el controvertido activista -que antes se ser aspirante deberá someter su candidatura al escrutinio de la ley- aseguró que su principal aspiración es alzar la voz y defender a las minorías religiosas y sexuales.

"Hasta ahora no hemos recibido apoyo de ningún partido político y después de tantos años luchando por los derechos de las minorías me he dado cuenta de que nadie puede hacer mejor el trabajo que uno mismo", explicó este abogado, fundador en 2011 del Partido Liberal Tunecino (PLT).

Una formación que también concurrirá a los comicios legislativos previstos para el mes de octubre, y que asegura contar con 13.000 afiliados.

Para Baatour, sus dos caballos de batalla son la despenalización de la homosexualidad y el derecho a comer y beber en público durante el mes sagrado del ayuno o Ramadán.

Un objetivo, este último, que le llevó en 2016 a crear junto a otros militantes la "Asociación de Libres Pensadores", la primera organización de ateos de la región del Magreb, que busca abrir un debate sobre el laicismo en la sociedad tunecina.

La candidatura de Baatour, como la de otros aspirante, está aún en el aire a causa de la polémica enmienda a la ley electoral aprobada la semana pasada por el Parlamento, a tan sólo un mes de la apertura de candidaturas.

De acuerdo con la nueva normativa, no podrán concurrir aquellas personas que en el año previo a la votación hayan realizado actividades ahora consideradas prohibidas, como recibir financiación o donaciones del extranjero, promover obras caritativas, hacer publicidad política y defender un discurso "contrario al régimen democrático y la Constitución".

"Es una manera vergonzosa de intentar quitarte a tus adversarios de en medio. Yo no creo que la enmienda me excluya y, si lo hace, atacaré con todos los procedimientos judiciales necesarios", declaró.

Los candidatos deberán presentar además un registro de antecedentes penales inmaculado, exigencia que podría apartar a Baatour, que en 2013 cumplió una pena de tres meses de cárcel por mantener relaciones homosexuales, considerado un delito por el Código Civil tunecino y castigado con hasta tres años de prisión.

"Las condenas que no superan los tres meses de prisión o seis meses de libertad condicional no se reflejan en el expediente", aseguró confiado.

En el terreno económico, el responsable defendió una política liberal basada en la privatización de las empresas públicas deficitarias y la apertura a la inversión extranjera para "salvar" la economía del país.

"No puede ser que el Estado tenga el monopolio del tabaco o del alcohol, estos mercados deben abrirse a la competencia para que así pueda ocuparse de sus verdaderas tareas: la educación, la sanidad, la seguridad y la defensa", insistió.

El pasado mes de mayo, la Justicia tunecina desestimó una denuncia presentada en 2016 por la Fiscalía General del Estado que exigía la suspensión de actividades para Shams (Sol) por un presunto delito contra "la moral" religiosa.

Una batalla judicial calificada de "acoso" por la ONG, que acusó al Gobierno de tratar de "atraer" al electorado conservador.

Según su último informe, el año 2018 cerró con "cifras récord" de represión a la diversidad sexual: 123 arrestos, 250 agresiones, más de 500 peticiones de asilo en el extranjero y tres asesinatos homófobos.