Civiles tratan de salir de Mariúpol. / EP/vídeo: Atlas

Los militares ucranianos piden ayuda al Papa desde «el infierno en Mariúpol»

El comandante Sergiy Volyna le escribe a Francisco que «las oraciones no son suficientes», invitándole a colaborar para evacuar a la población civil

DARÍO MENOR Corresponsal en Roma

El Papa Francisco se ha convertido en una de las últimas esperanzas de los ucranianos que todavía quedan en Mariúpol para salir con vida ante el avance de los invasores rusos. Sergiy Volyna, comandante de la 36ª brigada de los infantes de marina ucranianos que se encuentran asediados en esta ciudad portuaria del mar de Azov, ha escrito una carta a Jorge Mario Bergoglio en la que le pide ayuda para evacuar a los civiles que aún permanecen en Mariúpol y evitar así que caigan «en las manos de Satanás», que según afirma el militar ucraniano refiriéndose implícitamente a los agresores rusos, pretende «quemar a todos los seres vivos».

El comandante Volyna, que confiesa ser ortodoxo y no católico, asegura que las oraciones «ya no son suficientes» ante la situación en Mariúpol, que describe como «el infierno en la tierra». Aunque sostiene que Bergoglio, de 85 años de edad, habrá visto «mucho» en su vida, está seguro de que nunca se ha topado con una realidad como la que afronta esta ciudad ucraniana desde que comenzó la invasión rusa, el pasado 24 de febrero. «Tengo poco tiempo para describir todos los horrores que veo aquí cada día. En la fábrica, mujeres con niños y bebés recién nacidos viven en un búnker en medio del hambre y del frío. Cada día están bajo la mirilla de los aviones enemigos. Los heridos mueren todos los días porque no hay suficientes medicinas, agua ni comida», le escribe el militar ucraniano al Papa en su carta, cuyo contenido ha sido publicado por los medios locales y amplificado por las redes sociales.

Volyna se presenta como un oficial que ha hecho «juramento de fidelidad a su país» y se dice dispuesto a combatir «hasta el final» pese a «la fuerza aplastante del enemigo», las «condiciones inhumanas del campo de batalla» y la falta de «agua, comida y medicinas». En la misiva, el oficial ucraniano reconoce que no ha tenido tiempo para ver los llamamientos del Papa a favor de la paz en Ucrania, pues lleva combatiendo «desde hace más de 50 días». «Es una batalla feroz por cada metro de esta ciudad, que está rodeada por el enemigo», afirma Volyna.

Aunque su petición de ayuda al obispo de Roma ya ha llegado hasta el Vaticano, resulta poco probable que la intervención de Francisco pueda hacer que cambie la situación de la población civil que todavía queda atrapada en Mariúpol. Desde que comenzó la invasión hace ya casi dos meses, Bergoglio ha multiplicado sin éxito las peticiones para que cesen los combates en Ucrania e incluso se ha mostrado dispuesto a viajar a Kiev, desde donde le han invitado tanto el alcalde, Vitali Klitschko, como el presidente del país, Volodímir Zelenski.

En la misa del Domingo de Ramos, Bergoglio animó a establecer una «tregua pascual» sin obtener respuesta por parte de las autoridades de Moscú, mientras que en su mensaje del pasado domingo previo a la bendición 'Urbi et Orbi', pidió que no nos «acostumbrarnos a la guerra» y calificó de «cruel e insensato» el conflicto bélico que está desangrando Ucrania.