Traslado de la mansión por las calles de San Francisco (EE UU). / reuters

La mansión que chupa rueda

Un convoy traslada entero un palacete victoriano por las calles de San Francisco sin descoyuntarse. La casa se ha desplazado a solo seis manzanas

Antonio Paniagua
ANTONIO PANIAGUA Madrid

¿Quién dijo que en tiempo de tribulaciones mejor no hacer mudanzas? En plena ola pandémica, Tim Brown, el propietario de una casa victoriana, ha levantado su mansión, edificada en 1882, y la ha vuelto a plantar a tan solo seis manzanas. Hacía mucho tiempo que no se contemplaba un espectáculo así en San Francisco. No todos los días se ve desfilar un chabolo de 139 años de edad sobre un convoy. Salvo este domingo, en que se obró el prodigio.

En un camión que se desplazó a la prudente velocidad de un kilómetro por hora para recorrer 800 metros, el palacete, antes arraigado en el número 807 de la calle Franklin, hizo un breve recorrido por San Francisco, para asombro de los vecinos. Podía haberse trasladado tablero a tablero pero se hizo de forma íntegra. En años veloces en que se construyen hospitales en un abrir y cerrar de ojos, Tim Brown tenía prisa y 330.000 euros en el bolsillo, que es lo que ha costado todo el tinglado.

El traslado exigió pericia del conductor y no estuvo exento de dificultades. Un buen número de trabajadores, grúas y otro tipo de maquinaria pesada participaron en la operación. Fueron minutos en los que se contuvo la respiración hasta llegar al 635 de la calle Fulton, donde hunde ahora sus cimientos la casa.

Conforme se desplazaba la mole, hubo que serrar ramas, retirar señales de tráfico y detener el tránsito de coches durante horas. Las víctimas colaterales fueron unos cuantos parquímetros destrozados. Phil Joy, un hombre experimentado en este tipo de mudanzas a lo bestia, fue quien apechugó con toda la burocracia. Según explicó al 'San Francisco Chronicle', tuvo que reunir hasta 15 permisos para poder salir con la casa a cuestas. Pero no fue eso lo peor. El camino estaba cuesta abajo, sobre todo en su primer tramo, lo que suponía un gran peligro.

Y todo este lío, a cuento de qué. La explicación es sencilla. E n el solar donde estaba la casa se construirá un edificio de apartamentos de ocho pisos. La casa rodante encontrará asiento al lado de una antigua funeraria.

La casa fue diseñada por el arquitecto alemán Wildrich Winterhalter, y vendida en 2013 por 2,6 millones de dólares.