Macron combina la firmeza y la flexibilidad para desactivar la huelga

18/12/2019

A punto de cumplirse dos semanas de la huelga en Francia contra la reforma de las pensiones, el presidente, Emmanuel Macron, fijó este miércoles las líneas de la negociación, una fina combinación de firmeza y flexibilidad en el diálogo que se entabló con los sindicatos.

Protegido hasta ahora en un segundo plano para dejar en primera línea a su primer ministro, Édouard Philippe, Macron filtró a la prensa que no renunciará a la reforma, pero que está dispuesto a hacer concesiones para mejorarla.

Siempre y cuando se mantengan los ejes básicos de la misma y no quede desprovista de su esencia.

Continúan los paros

El presidente hizo estas declaraciones un día después de la tercera jornada de masivas manifestaciones contra la reforma y tras 14 días de bloqueos en los transportes públicos que mantienen al ralentí al país, sobre todo a la capital y las grandes ciudades.

Macron fijó los contornos de una negociación que horas más tarde comenzó Philippe con los principales líderes sindicales, una ronda en la que el Ejecutivo tiene depositada la confianza para superar el bloqueo.

Por si quedaba alguna duda, el presidente aseguró que no abandonará el proyecto, que considera legítimo porque figuraba en su programa electoral, y necesario para dar solidez al sistema de pensiones.

Pero dejó oxígeno al diálogo emprendido con los interlocutores sociales, en particular en la bautizada como "edad de equilibrio" de la jubilación.

Ese parece ser el flanco por el cual el Gobierno pretende desactivar la unidad sindical.

Jubilación a los 64 años

El proyecto del Ejecutivo sitúa esa edad en los 64 años y establece una reducción de la pensión para quienes se retiren antes y un incremento de la misma para quienes lo hagan más tarde.

Con ese sistema, el Gobierno cree garantizar el equilibrio financiero del sistema sin retrasar la edad legal mínima de jubilación, fijada en Francia en los 62 años.

De hecho, considera que muchos franceses podrán jubilarse antes, ya que el sistema actual obliga a tener cotizados un cierto número de trimestres para cobrar la pensión completa, lo que la retrasa en algunos casos a los 67 años.

Macron combina la firmeza y la flexibilidad para desactivar la huelga

No lo ven igual los sindicatos, que piensan que esa medida obliga a los franceses a trabajar más años.

Es, de hecho, uno de los pocos puntos en común que presentan todos los sindicatos. El resto de la reforma les divide, entre quienes como la reformista CFDT ven puntos positivos, como la supresión de los regímenes especiales, y quienes como la radical CGT piden la retirada total del proyecto.

Unas diferencias que quedaron patentes en las declaraciones que hicieron a la prensa tras reunirse con Philippe.

Diferencias sindicales

El líder de la CGT, Philippe Martinez, apenas necesitó media hora para constatar su total desacuerdo con el primer ministro.

El sindicalista acusó al jefe del Gobierno de tener una visión "individualista" del sistema de pensiones, frente al modelo "solidario" que defiende, por lo que apeló a proseguir con los paros y amplificar la movilización.

Su homólogo de la CFDT, Laurent Berger, vio "voluntad de diálogo" por parte del Gobierno, aunque reconoció que el acuerdo "está lejos todavía".

"El primer ministro ha entendido que hay un fuerte desacuerdo y que tenemos que negociar. Por ahora mantiene su posición sobre la edad de equilibrio y nosotros no lo aceptamos", dijo.

Otras pistas

El Gobierno considera que motivar a los franceses para que retrasen su edad de jubilación es la mejor forma de equilibrar el sistema, frente a otras posibles recetas, como la bajada de las pensiones o el incremento de las cotizaciones salariales.

Macron se comprometió a no rebajar las pensiones y es reacio a subir las cotizaciones porque supondría una pérdida de competitividad de las empresas francesas.

Tampoco la principal patronal del país, la Medef, acepta esta vía y su presidente, Geoffroy Roux de Bézieux, aseguró en el diario "Le Figaro" que es "una línea roja" para los empresarios.

El Ejecutivo ha dejado entrever otros ángulos de negociación con los sindicatos más receptivos, como la pensión mínima de 1.000 euros, la anticipación de la jubilación para trabajos con condiciones más duras o la transición al nuevo sistema de funcionarios y beneficiarios de los regímenes especiales.

La negociación continuará este jueves con una reunión conjunta de todos los interlocutores sociales, coincidiendo con el inicio de la tercera semana de paros en los transportes públicos en el país.