Boris Johnson es observado por David Frost, secretario para el 'brexit'. / REUTERS

Londres renuncia a eliminar ahora del Protocolo irlandés el rol del Tribunal Europeo

Los negociadores del mayor conflicto generado por el 'brexit' avanzan sobre cuestiones aduaneras prácticas sin esperar un pronto acuerdo

IÑIGO GURRUCHAGA Corresponsal. Londres

El Gobierno británico ha renunciado a eliminar el papel del Tribunal de Justicia de la Unión Europea en Irlanda del Norte, en la ronda de negociaciones que Londres y Bruselas mantienen para resolver los problemas generados por el Protocolo del Acuerdo de Retirada. La decisión facilita un entendimiento sobre los obstáculos prácticos al comercio, que sigue siendo un objetivo difícil.

Altos cargos de la administración británica implicados en la negociación afirman que la renuncia no es definitiva y que el problema del Tribunal reaparecerá, pero los negociadores de la Comisión han insistido en que su mandato, definido por el Consejo de jefes de Estados y de Gobierno, no contempla una modificación del papel del tribunal como árbitro en disputas que afecten al mercado común.

Boris Johnson optó por un tratado de mínimos con la EU y esa decisión condujo a un acuerdo por el que Irlanda del Norte se mantiene simultáneamente en la unión aduanera comunitaria y en el mercado del Reino Unido. Para evitar la recreación de aduanas entre el sur y el norte de la isla, se han desplegado los controles de mercancías entre la región del nordeste y Gran Bretaña.

La implementación del Protocolo ha generado problemas de acceso a medicamentos contra el cáncer, por ejemplo, por el choque de diversas competencias regulatorias. Las dos partes han avanzado sustancialmente para corregir esa distorsión, pero las fuentes británicas señalan que hay notables obstáculos para llegar pronto a un acuerdo general sobre otras cuestiones prácticas.

El 20% de todos los controles aduaneros que realiza ahora la Unión en sus fronteras se lleva a cabo en Irlanda del Norte. Las medidas propuestas por la Comisión para reducir el 50% de los formularios actuales no son realistas, siempre según fuentes británicas. No elimina la mitad de los trámites sino la mitad de las preguntas que hay que responder en los formularios.

Artículo 16

Aunque el principal partido unionista en la región, el DUP, tiende a la estridencia, voces moderadas en la región están argumentando que la implementación del Protocolo está quebrando aspectos fundamentales del acuerdo de paz de 1998. El nuevo asentamiento constitucional crea un Gobierno compartido en la provincia y fomenta las relaciones entre el norte y el sur y entre las dos islas.

Los unionistas ven el Protocolo como una barrera entre su territorio y el resto del Reino Unido que vulnera la tercera parte del Acuerdo de Viernes Santo. Se han deteriorado también las relaciones entre Belfast y Dublín promovidas en el segundo pilar. Estas tensiones coinciden con el centenario de la división de la isla y en camino a elecciones autonómicas en mayo. Es dudosa la recreación de un Ejecutivo compartido entre unionistas y nacionalistas sin un consenso sobre el Protocolo.

Ni Londres ni Bruselas habrían respaldado el Protocolo si hubiesen sabido los problemas que iba a crear, según los negociadores británicos. Se daban en el texto, su Artículo 16, el poder de suspender temporalmente aspectos de la ley si causa, por ejemplo, desviación de comercio; ya se está dando en favor del movimiento más sencillo entre el sur y el norte. En el Gobierno británico se afirma que, si se prolonga la situación, puede invocarlo, pero de una manera limitada y no beligerante.