El jefe de la diplomacia rusa, Serguéi Lavrov, y su homólogo chino, Wang Yi, después de posar para la fotografía oficial / afp

Lavrov rompe el boicot de Occidente

El jefe de la diplomacia rusa asiste a la reunión de ministros de Exteriores del G20 pese al aislamiento impuesto por la comunidad internacional tras la invasión de Ucrania

RAFAEL M. MAÑUECO

Tras el comienzo de la invasión de Ucrania, el pasado 24 de febrero, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, ha hecho viajes y se ha reunido con colegas de otros países, pero no había acudido a un evento de la envergadura internacional que tiene la reunión de ministros de Exteriores de los países miembros del G20, que tiene lugar en la isla indonesia de Bali, en un hotel de Nusa Dua. Y es que Lavrov ha llegado al encuentro de los cancilleres de las veinte principales economías industrializadas y emergentes como un elefante a una cacharrería a causa del boicot de sus homólogos occidentales, que tendrán que decidir si piensan hablar o no con él. Ninguno le ha tenido cara a cara desde el inicio de la guerra en Ucrania.

Algunos, como el secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, o la ministra de Exteriores alemana, Annalena Baerbock, ya expresaron su malestar por la presencia en Bali del jefe de la diplomacia rusa. Según puntualizó Baerbock a través de un comunicado, «a todos nos interesa que se respete el Derecho Internacional. No se debe permitir que Rusia utilice la reunión del G20 como plataforma en medio de su agresión a Ucrania».

Este grupo incluye países occidentales que acusaron a Moscú de crímenes de guerra en Ucrania e impusieron sanciones, mientras que otros como China, Indonesia, India y Sudáfrica han sido más livianos. Lo primero que ha hecho Lavrov nada más llegar a Bali ha sido reunirse con su homólogo chino, Wang Yi, a quien le ha dicho que ante la línea de Estados Unidos «consistente en la contención del desarrollo de nuestros países, continuaremos incrementando y ampliando nuestra interacción a nivel práctico». El canciller chino ha respondido que, «pese a las dificultades, permanecemos juntos y tenemos un mismo enfoque estratégico». Ambos han criticado las sanciones occidentales «ilegales», ya que, según subrayaron, se han adoptado esquivando la ONU. El ministro ruso tiene ya previstos, según su departamento de prensa, un encuentro con su colega turco, Mevlut Cavusoglu, y con dirigentes indonesios.

El Departamento de Estado norteamericano confía en que, pese a la presencia de Rusia, el G20 pueda aportar avances para solucionar la crisis ucraniana, si bien, descarta que se pueda firmar un comunicado conjunto estando allí Lavrov. Asimismo, ha quedado confirmado que Blinken no se verá con su par ruso, aunque sí con el chino para hablar de las tensiones entre sus respectivos países.

El rechazo del secretario de Estado a reunirse con Lavrov fue este miércoles objeto de mofa por parte de la portavoz de Exteriores rusa, María Zajárova, al evocar la canción de Britney Spears 'Baby one more time', cuya letra reproducía en su cuenta de Telegram: «Mi soledad me está matando y debo confesar que todavía creo. Cuando no estoy contigo, pierdo la cabeza. Dame una señal, enamórame una vez más, cariño».

Lavrov y Blinken mantuvieron su último encuentro presencial en enero en Ginebra. Después, el 1 de febrero, hablaron por teléfono, una vez más sobre las tropas que Rusia tenía desplegadas junto a la frontera ucraniana y sobre las «garantías de seguridad» exigidas por Moscú para retirar esas fuerzas, incluyendo evitar nuevas ampliaciones de la OTAN y especialmente la no inclusión de Ucrania.

La falta de acuerdo hizo que, el 18 de febrero, a menos de una semana de que el presidente Vladímir Putin lanzara la invasión, el Departamento de Estado norteamericano aceptase una nueva reunión de los cancilleres ruso y estadounidense para seguir negociando una solución. El encuentro debería celebrarse en pocos días, pero Putin reconoció la independencia de Donetsk y Lugansk y decidió atacar Ucrania.

La reunión de este jueves y viernes en Indonesia es el preludio de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno del G20 que tendrá lugar en noviembre. también en Bali