La carrera por el rearme se aviva entre Rusia y Estados Unidos

11/02/2019

La salida de Washington del tratado clave de control de armas nucleares con Rusia –el Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF), el primer acuerdo de desarme firmado en la guerra fría y que ha contribuido a alejar de Europa los misiles de rango corto y medio durante décadas– alienta las tensiones globales. El gigante europeo acusa a Estados Unidos de incumplir al pacto y socavar la seguridad internacional con su decisión.

En este contexto se ha reavivado el rearme de ambas potencias mientras que tanto Vládimir Putin y Donald Trump, al tiempo que se acusan mutuamente, fijan la vista en China que, sin las cortapisas del acuerdo nuclear, desarrolla una poderosa industria militar.

Este lunes el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) lanzó una campaña publicitaria para concienciar sobre el peligro de las armas atómicas. Bajo el lema ¿Qué elegirías, vivir o morir?, la Cruz Roja ha grabado un vídeo en el que muestra las posibles consecuencias que para una persona podría tener un bombardeo nuclear, incluso en caso de sobrevivirlo.

"En este periodo de tensiones internacionales crecientes, insto a todas las partes a actuar con urgencia y determinación para poner fin a la era de las armas nucleares", afirmó en un comunicado con ocasión del inicio de la campaña el presidente de la CICR, Peter Maurer.

Este mensaje se produce en un momento en el que la organización internacional "está sumamente preocupada por la perturbadora erosión del marco de desarme nuclear y de control de armamentos", destacó en un comunicado.

"Las decisiones recientes contribuyen a una tendencia alarmante hacia una nueva carrera armamentista nuclear y, en consecuencia, a un mayor riesgo de uso de estas armas", añadió la organización con sede en Ginebra.

La Cruz Roja recuerda que fue testigo directo de los efectos de las armas nucleares en los bombardeos de las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, en agosto de 1945, y subraya que 74 años después sus hospitales en Japón todavía atienden a víctimas de cánceres atribuibles a la radiación de aquellas explosiones.