La justicia británica niega la libertad cautelar a Assange

La magistrada Vanessa Baraitser frenó la entrega del fundador de WikiLeaks por motivos de salud, pero considera el riesgo de fuga

LOURDES GÓMEZ

Julian Assange deberá preparar en prisión su apelación contra la orden de extradición a Estados Unidos, tras ser denegada su solicitud de libertad condicional en la vista pública celebrada este miércoles 6 en la Corte de Magistrados de Westminster. La juez Vanessa Baraitser frenó la entrega del fundador de WikiLeaks por motivos de salud el pasado lunes, pero hoy ordenó su retorno a la cárcel porque «todavía tiene incentivos para huir» de la justicia.

«Estoy convencida de que hay motivos sustanciales para creer qué, si es liberado, no se presentará ante la Corte para afrontar el recurso de apelación», sentenció la magistrada. Baraitser justificó su decisión en el precedente de 2012, cuando el entonces director del portal digital rompió las condiciones de su libertad cautelar y se refugió en la embajada de Ecuador después de perder el último recurso, en el Supremo británico, contra la orden de extradición emitida por Suecia en conexión con alegaciones de agresión sexuales, que finalmente se archivaron.

«Será su primera oportunidad de vivir con su familia… ahora tiene todos los incentivos para quedarse aquí hasta que la resolución sea en firme, si EEUU prosigue con la apelación», antepuso el abogado Edward Fitzgerald, antes de insistir en que estaría «más seguro y a salvo» con su novia e hijos. El letrado elevó dudas sobre la disposición de la nueva administración estadounidense a continuar con el caso, que se ha convertido en una cruzada global en defensa de la libertad de información y la protección de los derechos humanos.

Washington tiene catorce días de plazo para presentar el recurso, justo en el límite de la investidura del presidente Joe Biden. Stella Moris, madre de los dos hijos pequeños de Assange, y el entorno de WikiLeaks renovaron de inmediato la campaña solicitando clemencia del presidente saliente, Donald Trump, o un perdón de su sucesor.

Fitzgerald pidió el arresto domiciliario y la obligación de portar pulsera magnética de forma que su cliente estaría vigilado las 24 horas del día, que la jueza denegó debido al precedente de 2012.«Ha demostrado su voluntad de evadir las órdenes de esta corte, lo hizo bajo las más exigentes condiciones, y nada hay que le prevenga de hacerlo de nuevo», afirmó al confirmar su decisión.

Baraitser se dio por satisfecha de que los trastornos mentales del profesional australiano se están atendiendo bien en la prisión de máxima seguridad de Belmarsh, en el sureste de Londres, donde lleva 15 meses encarcelado a la espera de la resolución del procedimiento de extradición y sin ningún cargo pendiente en Reino Unido.

La jueza aceptó también que la gerencia del penal está «gestionando la salud de los presos durante la pandemia de Covid-19 de una forma adecuada y responsable». Las visitas de familiares y abogados están prácticamente prohibidas en los penales ingleses desde el principio de la crisis del coronavirus.

Entre los argumentos en contra de la libertad cautelar, la representante legal de EEUU, Clair Boddin, mencionó la oferta de asilo político que el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador ofreció la víspera a Assange.