El primer ministro británico Boris Johnson en Tilbury Docks. / Reuters

Johnson intenta zafarse de la dimisión con la promesa de reformar Downing Street

Theresa May y otros conservadores muestran su disposición a derribar a su líder en un Parlamento crispado

IÑIGO GURRUCHAGA Corresponsal en Londres

Boris Johnson prometió este lunes la publicación de un informe completo sobre las reuniones supuestamente ilegales que se organizaron durante la pandemia en Downing Street, tras una turbulenta sesión parlamentaria en la que varios diputados conservadores le retiraron su apoyo o le exigieron que cumpliera su promesa de publicar el documento íntegro elaborado por la funcionaria Sue Gray. El debate en la Cámara de los Comunes se desarrolló durante dos horas tras una declaración del primer ministro. Lamentó de nuevo sus errores y prometió una reforma imprecisa de las operaciones de la oficina del primer ministro. Era su respuesta a la publicación de una versión mutilada del informe de Gray, que critica fallos de liderazgo y un excesivo consumo de alcohol en horas laborables.

El informe no da detalles de los dieciséis eventos que ha analizado, porque doce serán objeto de una investigación de la Policía Metropolitana y la autora del informe cree que publicar detalles solo de los otros cuatro «afectaría el equilibrio en la presentación de sus resultados». Tres de los eventos de la lista afectan directamente al primer ministro.

La predecesora de Johnson, Theresa May, intervino pronto en el debate parlamentario afirmando que el limitado informe «muestra que la oficina del primer ministro no cumplía las regulaciones que había impuesto a la población». «Es decir, que no había leído las reglas o no las entendía, o que no creyó que esas reglas se aplicaban en el Número 10 (la sede del gabinete). ¿Cuál de las dos opciones es la correcta?», le preguntó.

LA CIFRA:

  • 300 fotografías ha recibido la Policía de los dieciséis eventos que supuestamente transgredieron las limitaciones de reunión durante la pandemia. También hay cientos de mensajes enviados por WhatsApp y correos electrónicos.

Un veterano conservador respetado en la Cámara, Andrew Mitchell, se puso en pie para informar a Johnson de que le retiraba su apoyo. Otro colega, Aaron Bell, narró las patéticas circunstancias en las que él y su familia se despidieron de su abuela fallecida. Cumplieron todas las reglas. «¿Cree el primer ministro que soy un idiota?», le preguntó. Se oyeron aspavientos en la Cámara antes la crudeza de la cuestión.

El líder laborista, Keir Starmer, fue lapidario. «Sean cuales sean tus ideas y el partido al que votas, la honestidad y la decencia importan», dijo. «Nuestra gran democracia depende de ello. Cuidar y alimentar la democracia británica es el significado del patriotismo. Hay miembros de los bancos opuestos que lo saben. Pero este primer ministro carece de honestidad, integridad o autoridad moral», sentenció.

El líder del Partido Nacional Escocés (SNP) fue expulsado por negarse a retirar su afirmación de que Johnson había mentido al Parlamento. Varios diputados laboristas le pidieron al primer ministro también que rectificase lo que dijo el 8 de diciembre cuando le preguntaron si hubo una fiesta en Downing Street el 13 de noviembre de 2020. «No, pero estoy seguro de que, si ocurrió algo, se cumplieron las reglas en todo», respondió entonces. La lista de eventos incluye una fiesta en su apartamento ese mismo día.

Esperar a Scotland Yard

Johnson insistió en que había que esperar ahora a los resultados de la investigación de la Policía Metropolitana y en ningún momento aceptó las numerosas demandas, en los escaños conservadores y de la oposición, para que publique el informe de Gray íntegro. Poco después del cierre de la sesión, sus portavoces confirmaron que se publicará una «actualización» del informe. En cualquier caso, el escándalo sigue minando la credibilidad en el cargo de Johnson, que intenta aferrarse al sillón de primer ministro mientras crecen las voces que piden su dimisión.

La Policía ha recibido 300 fotografías de los eventos investigados, cientos de correos electrónicos, mensajes de WhatsApp y transcripciones de las entrevistas de Sue y su equipo con 70 empleados en Downing Street y el Ministerio del Gabinete. Boris Johnson aplaza el desenlace del embrollo que amenaza con derribarlo y quiere recuperar su reputación con su papel en la crisis sobre Ucrania y con políticas domésticas relacionadas con el 'brexit'.

El ministro de Interior de Hong Kong deja el cargo por una fiesta

Los escándalos políticos por infringir las restricciones sanitarias celebrando fiestas no son únicos del Reino Unido, pero sí su desenlace. El ministro de Interior de Hong Kong, Caspar Tsui, presentó ayer su dimisión tras conocerse que había asistido a una fiesta de cumpleaños unos días después de que el Gobierno pidiera evitar reuniones privadas por la crisis epidémica. «He presentado mi dimisión», señaló Tsui en un comunicado, donde agregó que por razón de su cargo como jefe de un departamento encargado de vigilar el cumplimiento de las normas no ha sido «un buen ejemplo».

El ministro llevaba unas semanas en su puesto y formaba parte del Gobierno «patriota» elegido en las recientes elecciones de Hong Kong, celebradas sin candidatos de la oposición a los mandatos de China. Su salida supone un revés para la Administración que dirige Carrie Lam, caracterizada por sancionar las voces críticas al Ejecutivo.

Tsui tomó parte en un cumpleaños celebrado el 3 de enero en un restaurante, al que acudieron una veeintena de diputados y altos cargos institucionales y de la Policía. Las imágenes del evento muestran a unas 200 personas, que cantaron y posaron sin mascarilla en las fotografías. El Gobierno ha calificado el festejo como un motivo de «vergüenza».