El primer ministro británico Boris Johnson. / Reuters

Johnson apuesta por el riesgo con la pandemia y el 'brexit'

El primer ministro británico cumple dos años de altibajos al frente del Gobierno

IÑIGO GURRUCHAGA Londres

Este fin de semana se han cumplido dos años desde la elección de Boris Johnson como líder del Partido Conservador, catapultado a la jefatura del Gobierno tras el colapso del 'brexit' en el mandato de Theresa May. Su tarea única era consumar la marcha de Reino Unido de la Unión Europea y lo logró evadiendo una situación profesional y personal comprometida, como las que abundan en su biografía.

La oposición, liderada por el laborista Jeremy Corbyn, fue incapaz de presentar una alternativa en el Parlamento bloqueado. Johnson convocó elecciones en diciembre de 2019 y su victoria le permitió negociar inmediatamemnte su 'brexit' y cumplir otro deseo, marcharse de vacaciones tres semanas con su entonces novia, Carrie Symonds, a una isla del Caribe.

Cuando regresó, la expansión del coronavirus ya preocupaba a los científicos, pero Johnson no le dio importancia y se encerró en la residencia campestre de Chequers para negociar su divorcio. La amplia victoria electoral, gracias al respaldo de votantes en poblaciones del norte antes industrial, le dio un lema para su mandato: «levelling up', igualar la economía del país.

El Boris Johnson que nadaba en el mar de Cornualles a las seis de la mañana durante la cumbre del G7, en la mitad de junio, es la estampa de su plenitud hasta ahora. Se había librado de su gurú, Dominic Cummings, se había casado con Symonds, que ahora tiene un papel central en Downing Street, y tenía una ruta para salir de confinamientos y restricciones.

La vertiginosa caída de su popularidad en 2020 por la gestión de la epidemia había tornado, gracias a un programa de vacunación entre los mejores del mundo. Cuando despidió a sus colegas del Grupo de los Siete, tenía una agenda hasta las vacaciones: dar contenido a la igualación económica, acordar un plan para la asistencia a los ancianos y anunciar, en diez días, el advenimiento de la libertad.

Un sector sustancial del grupo parlamentario y de la prensa conservadora ha criticado las restricciones impuestas para contener la epidemia. Su descripción del 21 de junio como 'Freedom Day', el día de la libertad, se hizo popular. Aceptaron su aplazamiento hasta el 19 de julio, porque el número de casos crecía y el Gobierno quería más gente vacunada antes de la gran apertura.

Desafío en Ulster

Cummings, en una entrevista emitida por la BBC en la semana del segundo aniversario, afirmó que Johnson «no tiene un plan y no sabe cómo ejercer de primer ministro». Calificó como «ridículo» que esté al frente del Gobierno, porque es «un inútil». Y acuñó un retrato de la gestión del líder británico que ha tenido éxito: «es como un carrito de la compra».

La descripción de Johnson como un político oportunista, que hace lo que conviene a su popularidad, parece certera de forma genérica, pero el propio Cummings denuncia al primer ministro como siempre contrario a los confinamientos. La drástica reducción de restricciones, el pasado lunes, es coherente con lo que ha defendido antes y un experimento de interés para el resto del mundo.

Se ha bautizado como la búsqueda de una «inmunidad híbrida». Un componente es la protección que ofrecen las vacunas para evitar el covid grave y el otro es la extensión del virus y fomento de antígenos entre los más jóvenes. Pero la 'liberación', el pasado lunes, coincidió con las mayores cifras de casos en los últimos meses. Nadie sabe cuál será la dirección de la epidemia.

El líder británico ha hecho otra apuesta arriesgada. Publicó el miércoles una oferta de reforma del Protocolo irlandés contenido en el acuerdo del 'brexit', a sabiendas de que la UE no puede aceptarla. El unionismo norirlandés partidario de eliminar los controles fronterizos entre Gran Bretaña e Irlanda del Norte la ha saludado como un primer paso positivo.

Londres propone un nuevo sistema de controles, en el que las autoridades británicas protegerán la integridad del mercado único. Se propone la eliminación el papel del Tribunal de la UE cuando el Partido Democrático Unionista, que cogobierna Irlanda del Norte, dice que «impedirá» el funcionamiento del Protocolo. Puede ser el inicio de algo más grave que la vulneración de un tratado.

Covid y 'brexit' han sido los dos grandes temas de Johnson y prometen nuevas aventuras. En cuanto a la igualación económica, se espera un Libro Blanco en otoño, tras un discurso del líder hace diez días recibido como mera verborrea. El plan de financiación de la asistencia a ancianos también se aplaza. La idea sería que la paguen los jóvenes, con un aumento del 1% en las contribuciones a la Seguridad Social.