Un grupo de policías patrulla alrededor del pabellón tras el motín / efe

Un incendio causado por un motín deja 51 muertos en una prisión de Colombia

Los reclusos prendieron fuego a sus colchonetas para evitar que la Policía disolviera una riña en un pabellón del penal de Tuluá donde convivían hacinados

M. P.

Al menos 51 personas han muerto y una treintena ha resultado herida a causa de un incendio provocado por los presos durante un motín en la cárcel colombiana de Tuluá. La tragedia se produjo esta pasada madrugada cuando la Policía acudió al pabellón penal para intervenir en una pelea entre internos. En un principio se pensó que pudieran estar tramando una fuga. Los demás reclusos prendieron fuego a los colchones de las celdas con el fin de obstaculizar el paso a los agentes y «cubrir la situación», según explicó el director del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario, el general Tito Castellanos.

Las llamas alcanzaron proporciones desmesuradas y desataron una densa humareda que se propagó a lo largo del corredor y atrapó a los amotinados. En el penal conviven 1.267 detenidos, un 17% más de la capacidad total del establecimiento. Alrededor de 180 que permanecían recluidos en un pabellón de mediana seguridad resultaron afectados por el calor y el humo. De hecho, la «mayoría de los fallecidos lo fueron por inhalación» de gases. Los agentes debieron recurrir a los extintores mientras aguardaban la rápida llegada de los bomberos, que continuaron las labores de extinción. Durante el siniestro, los funcionarios evacuaron a decenas de presos. «En otro caso, el resultado hubiese sido peor del que tenemos actualmente», señaló Castellanos, que calificó el siniestro como una «gran tragedia». Muchos de los fallecidos perdieron la vida en sus calabozos.

«Desafortunadamente se presentó un motín en el pabellón número ocho de la cárcel de Tuluá, con un desafortunado resultado», lamentó el general. En su opinión, «al incendiar las colchonetas» los reclusos no «midieron las consecuencias» de lo que podía suceder. Entre los heridos, todos ellos trasladados a los hospitales de la región, hay varios en situación crítica, Seis de ellos son policías que colaboraban en la evacuación. El incendio provocó que a las puertas del penal se concentraran numerosos familiares de los internos, que vivieron momentos de angustia y pánico al desconocer lo que sucedía en el interior. La Policía estableció un cordón de seguridad para evitar que nadie entrase en la cárcel.

Familiares de los presos reciben los primeros informes sobre la situación de los presos / efe

Desde Portugal, donde se encuentra en un viaje de trabajo, el todavía presidente colombiano, Iván Duque, ha expresado su solidaridad con los familiares de las víctimas e informado que ha dado las «órdenes oportunas para investigar y esclarecer esta terrible situación». Su próximo sucesor, el izquierdista Gustavo Petro, ha señalado en las redes sociales que el siniestro «obliga a un replanteamiento completo de la política carcelaria de cara a la humanización de la cárcel y la dignificación del preso». Uno de los apartados de su programa pasa, precisamente, por mejorar las condiciones de habitabilidad de los reclusos, ya que Colombia sufre un grave problema de hacinamiento en sus prisiones. Con casi 98.000 internos, la población carcelaria supera en un 18% la capacidad de la red penitenciaria debido a la falta de presupuesto y una deficiente gestión del Gobierno durante años. Los expertos advierten que esta circunstancia ha hecho proliferar las mafias y la violencia intramuros.