Hong Kong anuncia la tercera ola del coronavirus

Los contagios crecen de forma preocupante y el Gobierno decreta restricciones cada vez más drásticas para frenar la epidemia.

ZIGOR ALDAMA / SHANGHÁI

La tercera ola. Así se refieren las Autoridades de Hong Kong al creciente número de contagios por coronavirus que están sacudiendo la excolonia británica. Y preocupa tanto o más que las dos anteriores: la inicial se contuvo con rapidez gracias a las drásticas medidas impuestas - en esta ciudad de más de 7 millones de habitantes solo han muerto 8 personas hasta ahora-, y la segunda -relacionada con los casos importados- apenas provocó nuevas infecciones debido al cierre de fronteras y a las cuarentenas obligatorias. Pero esta tercera suma más de 250 casos en la última semana y ya ha provocado un notable retroceso en el proceso de desescalada que la ciudad estaba cerca de culminar.

No en vano, hoy se han registrado más de 50 nuevos positivos -es el segundo día consecutivo que se supera el medio centenar- y las infecciones de transmisión comunitaria son mayoría -41-. El peligro reside, sobre todo, en la incapacidad de las autoridades sanitarias para determinar su origen. No saben cómo se han contagiado 54 de los 182 residentes que han dado positivo desde el pasado día 6. Por lo tanto, tampoco pueden trazar sus casos, algo esencial para cortar las cadenas de transmisión. Por si fuese poco, algunos de los infectados viven en una residencia de ancianos, y uno de sus residentes se ha convertido en la última víctima mortal del patógeno.

Así que el Gobierno ha decretado nuevas restricciones para evitar la propagación de la epidemia: el número máximo de quienes pueden reunirse en la calle pasa de 50 a 4, los restaurantes tampoco pueden permitir que más de cuatro personas se sienten a la misma mesa y tendrán prohibido ofrecer comida o bebida en los establecimientos entre las 6 de la tarde y las 5 de la mañana -sí se podrá vender comida para llevar o a domicilio-, doce tipos de negocios -entre ellos bares, gimnasios, y parques temáticos- tendrán que volver a bajar la persiana, y todos los pasajeros deberán llevar mascarilla en el transporte público o enfrentarse a una multa de hasta 600 euros.

Y estas medidas podrían ser aún más estrictas si la situación empeora. «Podríamos vernos obligados a prohibir servir comida en restaurantes», ha anunciado por la radio la consejera de Sanidad y Alimentación del Ejecutivo autonómico, Chan Siu-chee. «Queremos reducir al máximo el tiempo que la gente pasa comiendo en estos locales», ha justificado. Para facilitarlo, una vez más, el Gobierno alienta que las empresas apuesten por el teletrabajo, mientras que los hosteleros avanzan pérdidas multimillonarias en un nuevo golpe al sector. Hong Kong también ha anunciado que las grandes ferias previstas para este mes quedan pospuestas.

«Dos errores cometidos por el Gobierno han provocado los contagios locales: las exenciones de tests y cuarentena para las tripulaciones de líneas aéreas y cruceros, que han facilitado la llegada de asintomáticos a la comunidad, y el levantamiento de la restricción de servir a más de ocho comensales en los restaurantes», ha explicado el profesor de medicina respiratoria, Hui Shu-cheong, al diario South China Morning Post. Las Autoridades quieren ahora solucionar la situación, pero otros expertos critican que es demasiado tarde.