Andrés y Sarah Ferguson, el día de su boda, con un oso gigante, hoy motivo de escándalo. / Getty

El fetichismo de Andrés con los peluches avala la denuncia de su víctima

Un documental en la televisión británica recoge que el hijo de la reina Isabel II abronca a sus sirvientas si sus muñecos no están bien alineados

ÍÑIGO GURRUCHAGA Corresponsal en Londres

El príncipe Andrés exige a las sirvientas del Palacio de Buckingham, cuando se aloja en la residencia oficial de la monarquía británica, que alineen sus ositos de peluche en su cama de una manera específica, y abronca a las empleadas y les grita si detecta que alguno de sus juguetes no está en la posición adecuada. Ese retrato íntimo del príncipe forma parte de un documental que emitirá la televisión ITV este martes por la noche.

«Ghislaine, prince Andrew and the pedophile» trata sobre las relaciones entre Maxwell, el príncipe Andrés y Jeffrey Epstein. Este se suicidó el pasado año, ella espera una sentencia que puede mantenerla en prisión hasta su muerte y él ha sido apartado de la vida pública y se le han retirado honores militares y monárquicos como consecuencia de la demanda de Virgina Giuffre por supuestos delitos sexuales.

En el documental, un expolicía con responsabilidad por la seguridad del palacio afirma que las visitas de Ghislaine Maxwell a Andrés eran tan frecuentes que él y sus colegas asumían que tenían una relación personal íntima. El expolicía señala que sus observaciones datan de 2001. El príncipe ha afirmado que conoció a Epstein, a través de Maxwell, en 1999.

Ghislaine es hija de Robert Maxwell, un magnate de la prensa que murió en circunstancias no aclaradas cuando navegaba en su yate en aguas de las islas Canarias, en 1991. Tras su muerte, se descubrió que su grupo mediático estaba al borde de la quiebra y que, para evitarla, el hombre que llegó al Reino Unido como refugiado checoslovaco y fue diputado laborista, había robado dinero del fondo de pensiones de sus empleados.

Las pistas

Un jurado de doce miembros decidió en diciembre por unanimidad que Ghislaine Maxwell, de 61 años, es culpable de cinco cargos, incluyendo el de tráfico sexual de menores. Aunque las declaraciones a la prensa de uno de los jurados ha abierto la posibilidad de una repetición del juicio en Nueva York, el magistrado ha establecido el 28 de junio como fecha para dictar la sentencia, que sería de más de 40 años de cárcel.

En el documental de cadena de televisión británica, amigos y familiares de Andrés y de Maxwell explican su relación. Una de las pruebas expuestas por Giuffre para mostrar su relación con el príncipe cuando era menor de edad es una foto de ellos, con Andrés posando su mano izquierda en la cadera de la joven. Epstein hace la foto y Maxwell está sonriente detrás de los fotografiados. La imagen se habría obtenido en su casa de Londres.

Giuffre también ha afirmado que, junto con otra joven empleada por Epstein, fue abusada sexualmente por Andrés en el domicilio del magnate, en Nueva York. Según la supuesta víctima, el duque de York habría manoseado el cuerpo de las dos jóvenes con un muñeco. Se trataría del gran oso de peluche que acompañaba a Andrés y a Sarah Ferguson en el carruaje que usaron tras el banquete nupcial, despojados ya de la etiqueta de la boda, y con el que iniciaron de forma testimonial su luna de miel el 23 de julio de 1986.

Sarah Ferguson es, precisamente, el gran apoyo de Andrés en este momento. Separados desde 1992, la relación de los duques de York siempre ha sido, al menos, curiosa. Han llegado a concederles el honorífico título de la expareja más feliz del mundo y Sarah Ferguson, ahora, tendrá un papel determinante en la defensa del príncipe Andrés. «Nadie en Buckingham ha estado tan involucrado en el caso como ella. Sabe tanto como los abogados», publicó The Post de una fuente cercana a palacio.