Un grupo de personas se manifiesta a favor de los migrantes, frente al 'Geo Barents', atracado en el puerto de Catania. / Reuters

La UE avisa a Meloni que el deber de Italia es desembarcar a los migrantes rescatados

En su primer choque con la nueva jefa de Gobierno, Bruselas le recuerda su obligación «moral y legal» con el millar de personas socorridas por las ONG

DARÍO MENOR Corresponsal. Roma

La primera crisis migratoria que afronta el Gobierno derechista de Giorgia Meloni va camino de convertirse también en una crisis diplomática con la Unión Europea, ya que este lunes Bruselas le recordó a Italia que tiene el deber «moral y legal» de hacer desembarcar a las más de 1.000 personas socorridas por naves de las oenegés en el Mediterráneo Central. Para la Comisión Europea no basta con que bajen a tierra sólo los más vulnerables, como ocurrió durante el fin de semana en el puerto de Catania con dos de estos buques humanitarios, el 'Humanity 1', de la ONG alemana Sos Humanity, y el 'Geo Barents', fletado por Médicos Sin Fronteras (MSF).

A bordo de estos barcos quedan 250 desplazados a los que no se les permite desembarcar porque las autoridades italianas consideran que no están en situación de vulnerabilidad, por lo que pretenden que sean llevados a las naciones de bandera de esas naves. Hay además otros dos buques fletados por oenegés, el 'Ocean Viking' y el 'Rise Above', que esperan frente a las costas italianas con más de 250 personas a bordo a que se les asigne un puerto seguro donde poder llevarlas.

En una muestra de la desesperación que afrontan los inmigrantes a los que se les niega que bajen a tierra, tres jóvenes que estaban a bordo del 'Geo Barents' se tiraron este lunes al mar para tratar de llegar a tierra nadando. Fueron socorridos y llevados a un muelle. «Estamos llegando a una situación insostenible. No se puede permitir que esto suceda. La necesidad de desembarcar a todas las personas es urgente. La operación de rescate no se ha acabado», señaló la española Anabel Montes, coordinadora de búsqueda y rescate en el 'Geo Barents', en un vídeo difundido por MSF. Ricardo Gatti, responsable de operaciones a bordo de la nave, aseguró por su parte que se estaban produciendo ataques de pánico entre los migrantes. «La situación en cuanto a vulnerabilidad, al menos psicológicamente, evidentemente sigue vigente», denunció.

El 'Geo Barents', por el momento, sigue en el puerto de Catania como el 'Humanity 1', al que las autoridades italianas han ordenado que abandone sus aguas territoriales, algo a lo que se niega el capitán de la nave humanitaria hasta que no desembarquen también los 35 inmigrantes que quedan a bordo por considerar que no están en situación de vulnerabilidad. «No podemos dejar el puerto con estas personas. Tienen el derecho a bajar a tierra», afirmó este lunes Joachim Ebeling, capitán del 'Humanity 1', asegurando que se sentía «enfadado y turbado» por no poder permitirles desembarcar.

Ebeling calificó de «ilegal» el decreto aprobado por el Gobierno de Meloni que prohíbe que bajen a tierra quienes no estén enfermos o en una situación de vulnerabilidad y aseguró que no dejará el puerto de Catania hasta que se encuentre una solución. Sos Humanity emprenderá acciones legales contra las autoridades italianas.

Violación del derecho marítimo

La presunta violación del derecho marítimo internacional que estaría cometiendo Italia también fue puesta de manifiesto por Anitta Hipper, portavoz de la Comisión Europea, que recordó la «obligación legal» que tienen los Estados miembros, «independientemente de las circunstancias», de salvar las vidas de los migrantes en el mar. «Hay obligaciones legales y morales», subrayó Hipper.

El Gobierno de Meloni justifica su posición considerando que los barcos de las ONG son como «islas» de los países donde están registrados, según comentó el ministro del Interior, Matteo Piantedosi. Siguiendo esa lógica, las personas que rescaten estas naves deberían ser llevados a la nación de origen del buque y no al puerto seguro más cercano, como sostiene el derecho marítimo internacional. Además de por Bruselas y por las ONG, la interpretación que Roma hace de la ley también ha sido rechazada por Alemania y Noruega, los Estados de bandera de los cuatro buques humanitarios implicados.