Un misil 'Tsirkón' es lanzado desde un buque ruso durante unos ejercicios militares. / EFE

Putin insufla ánimos a los rusos con misiles hipersónicos y su Marina de guerra

El presidente trata de disimular sus escasos avances en Ucrania con el anuncio de una nueva doctrina naval y equipando sus navíos con el ultramoderno proyectil 'Tsirkón', que vuela «a una velocidad nueve veces mayor que la del sonido»

RAFAEL M. MAÑUECO Moscú

Ante el parón que sufre su Ejército en Ucrania, que lleva más de un mes sin apenas avances en Donbás tras la toma de Lisichansk (Lugansk) el pasado 3 de julio, el presidente ruso, Vladímir Putin, ha decidido insuflar ánimos a su ciudadanía echando mano una vez más de los ultramodernos misiles hipersónicos y del aparente poderío de su Marina de guerra.

Putin aprovechó para ello la celebración del día de la Armada, evento ya tradicional en San Petersburgo cada último domingo de julio, cuando además firmó ante las cámaras, en el Museo de Historia de la ciudad, el decreto que recoge la nueva doctrina naval de Rusia, un gesto muy poco común en el marco de un desfile.

Se da la circunstancia de que la Marina de guerra rusa no vive actualmente su mejor momento. Su papel en el conflicto con Ucrania está siendo más que modesto, con disparos ocasionales de misiles a muy larga distancia, incluso desde el mar Caspio, por miedo a ponerse a tiro de los cohetes de defensa costera de Kiev. El majestuoso crucero 'Moskvá', que era el buque Insignia de la Flota del Mar Negro, puede dar fe de ello desde las profundidades. El navío fue alcanzado por dos misiles ucranianos 'Neptún' cuando se encontraba frente a las costas de Odesa el pasado 14 de abril.

Además la Flota del Mar Negro ni siquiera pudo evitar que la estratégica Isla de las Serpientes cayera de nuevo en manos de Ucrania, el pasado 30 de junio. Atrás queda pues la imagen de supremacía que consiguió transmitir la escuadra rusa cuando, en el verano de 2021, amedrentó y casi puso en fuga a varios barcos de la OTAN que se habían aproximado a sus aguas territoriales en el mar Negro.

Pero Putin promete darle la vuelta a esta situación equipando sus navíos con misiles hipersónicos 'Tsirkón' y reforzando las potencialidades de su Armada para poder expandir sus dominios en todos los mares del mundo, especialmente en los que forman parte de lo que él considera su zona de intereses.

La Marina rusa «cumple tareas estratégicas con éxito y honor en las fronteras de nuestro país y en cualquier área de los océanos del mundo, cuenta con una alta preparación para la realización de acciones costeras, de superficie, aéreas y submarinas que se perfeccionan de forma constante», aseguró el primer mandatario ruso hace una semana en su alocución con motivo de la gran parada naval en la antigua capital imperial rusa.

Según Putin, «basta con mencionar los últimos sistemas de misiles hipersónicos 'Tsirkón', que no tienen análogos en el mundo y para los cuales no existen barreras (...) su entrega a las Fuerzas Armadas rusas comenzará en los próximos meses». A su juicio, la Armada «es capaz de infligir una respuesta fulminante a todos aquellos que decidan atentar contra nuestra soberanía y libertad» y precisó que el primer navío que estará equipado con estos cohetes invencibles será la fragata 'Admiral Gorshkov', adscrita a la Flota del Mar del Norte y desde la que se han efectuado los ensayos del nuevo arma.

Zonas de interés

Putin anunció que en su nuevo decreto sobre la Doctrina Naval de la Federación Rusa «hemos abiertamente definido los límites y las zonas de intereses Rusia, tanto económicos como estratégicos vitales. Nos referimos en primer lugar a nuestras aguas árticas, las de los mares Negro, Azov, Ojotsk y Bering, los estrechos en el Báltico y las Kuriles (...) cuya defensa garantizaremos con firmeza y empleando todos los medios» disponibles, incluidas las armas nucleares.

El jefe del Kremlin explicó que la nueva concepción de seguridad naval se debe a la «amenaza» que, según él, suponen para Rusia los Estados Unidos y la OTAN, enunciado que ya recoge la Doctrina Militar de Rusia en su conjunto. El documento firmado por Putin reconoce la «debilidad estratégica» de su país en los que a bases navales se refiere, de ahí que prevé la creación de algunas nuevas en su propio territorio, especialmente en el Ártico, pero también «en la región de Asia-Pacífico y en el mar Mediterráneo», sin especificar en qué países. En Siria tiene ya la base de Tartús, embarcaderos en Cuba y Venezuela y hay negociaciones en curso para abrir una base en Sudán.

Rusia cuenta con cuatro flotas: la del mar del Norte en Severomorsk y en el entorno de Múrmansk, la del Pacífico en Vladivostok, la del mar Báltico en Baltiisk, Kaliningrado y Kronstadt, y la del mar Negro en Sebastopol y Novorossiisk. Dispone además de una flotilla en el mar Caspio con bases en Ástrajan y Majachkalá.

La nueva Doctrina Naval incluye la lista de todos los buques de la Armada rusa, en total, según cifras oficiales, 270, de los que 68 son submarinos: 48 sumergibles de propulsión atómica (13 armados con misiles balísticos, 27 armados con otros cohetes y torpedos, además de 8 para «misiones especiales», entre ellos el inmenso 'Bélgorod'). La Marina rusa tiene también 20 submarinos de propulsión diesel. Según el Ministerio de Defensa, este año entrarán en servicio ocho navíos más.

Armas «invencibles»

En su discurso sobre el estado de la Nación ante las dos Cámaras del Parlamento ruso pronunciado el 1 de marzo de 2018, Putin aseguró que el 'Tsirkón' puede volar «a una velocidad nueve veces mayor que la del sonido, tiene un alcance de más de mil kilómetros y puede golpear tanto objetivos terrestres como marítimos». La velocidad considerada hipersónica debe ser cinco veces superior a la del sonido, por encima de los 5.000 kilómetros por hora.

En aquella alocución de hace ya cuatros años y medio el jefe del Kremlin declaró que su país fortalecería su potencial bélico con nuevas armas ultramodernas «inéditas», «invencibles» y sin rival en el mundo. Nombró los misiles intercontinentales 'Sarmat', imposibles de interceptar, sostuvo, al no utilizar trayectoria balística. Los submarinos de la Armada rusa los incluirán en su armamento. También se refirió a otros misiles hipersónicos, el 'Avangard' y el 'Kinzhal', actualmente ya en servicio.

Tanto el 'Tsirkón' como el 'Avangard' y el 'Kinzhal' pueden ir armados con cabeza nuclear o convencional. Mencionó también el temible minisubmarino no tripulado 'Poseidón', en realidad un torpedo con cabeza nuclear de varios megatones, capaz de provocar un tsunami radiactivo de tal intensidad que, según la prensa rusa, podría barrer completamente las costas de países como EE UU o el Reino Unido y dejarlas inhabitables durante décadas. El 'Poseidón' irá a bordo del inmenso submarino 'Bélgorod', el de mayor eslora del mundo actualmente.