El popular cantante Taras Topolia posa vestido con uniforme de camuflaje. / Zigor Aldama

«Si perdemos esta guerra, volveréis a saber lo que es el fascismo»

Ha cantado con Bono y colaborado con Ed Sheeran, pero el cantante número 1 de Ucrania no elude el frente, donde trabaja como paramédico

ZIGOR ALDAMA Járkiv

Hasta el pasado 24 de febrero, Taras Topolia llenaba estadios con fans que se desgañitaban mientras cantaba enfundado en diseños extravagantes. Ahora, sin embargo, el líder de Antytila (Anticuerpo en ucraniano) está dedicado en cuerpo y alma a rescatar soldados heridos de los diferentes frentes abiertos tras la invasión de Rusia. Junto al resto de los miembros de la banda, no dudó en alistarse en las Fuerzas de Defensa Territorial. «En todo momento pensamos en cómo podíamos aportar más a la lucha contra este gran poder que nos ataca», explica durante el entrenamiento que lleva a cabo en un hospital en Járkiv.

Con el sonido de explosiones de artillería de fondo, los soldados llevan a cabo diferentes maniobras que, según un instructor cuyo carácter no desentonaría en 'La chaqueta metálica', podrían salvar la vida de sus compañeros. «¡En un segundo puedes estar muerto!», les espeta. «Realizamos sesiones de formación constantemente, y hoy es especial porque estamos junto a la morgue del hospital para trabajar con cadáveres reales en los que podemos practicar diferentes operaciones», comenta Topolia tras obtener permiso para hablar con este periódico durante una hora.

Él es consciente de que su caso es muy especial: «Creo que puedo ayudar de dos maneras. Por un lado, como muchos otros ucranianos, alistándome y luchando en el frente. Pero, por otro lado, soy una estrella del pop con una audiencia muy amplia a la que le importa mi opinión. Puedo seguir en contacto con esa gente a través de las redes sociales. Solo necesito un móvil. Y puedo crear nuevas canciones y nuevas melodías que tengan impacto. Tenemos que contrarrestar la propaganda rusa, que es muy poderosa, sobre todo en las redes llenas de bots y trolls. Lo nuestro es un contraataque que nace de la creatividad».

Buena muestra de ese otro trabajo que realiza cuando no está prestando primeros auxilios es la mundialmente famosa colaboración con el cantante británico Ed Sheeran, con quien grabó un emocionante videoclip, '2 step', comparando diferentes escenarios de Occidente con la destrucción de lugares similares en Ucrania. «Es muy difícil crear música durante la guerra. La verdad es que no sale de mí espontáneamente, me tengo que forzar», reconoce Topolia.

«Cuando nos propusieron la colaboración, estábamos en medio de fuertes batallas en Kiev, con dificultad para encontrar material de protección contra los agentes químicos que usaron los rusos, y no lo vi claro hasta que entendí que es muy importante explicar al mundo lo que está sucediendo y lo que estamos sufriendo», recuerda, incidiendo en que él busca la conexión emocional con el público, algo que trasciende el ámbito informativo. «Incluso la gente que no entiende lo que canto, llora cuando ve el vídeo», señala.

Y él a punto estuvo de llorar en otro de los inesperados hitos que ha marcado su carrera durante la guerra: el concierto que ofreció junto a Bono, líder de U2, en el metro de Kiev. «Que viniese a Borodianka y tocase en plena guerra fue algo muy simbólico para todo el país, porque es una gran estrella mundial. Y, personalmente, para mí cantar con Bono fue algo especialmente emocionante», explica Topolia, que no esconde los nervios que sintió. No habían ensayado, y tuvo que leer en el móvil la letra para no meter la pata. «Luego me pidió que dijera algunas palabras y sentí el peso de decir lo correcto de forma improvisada».

Topolia aprovechó la oportunidad que le brindó Bono para hacer un llamamiento incómodo a los líderes europeos. Un llamamiento que también quiere trasladar a través de esta entrevista: «Aunque nací en la Unión Soviética (1987), desde que soy pequeño me han inculcado los valores y los principios democráticos de Europa, asegurando que son la base más sólida para la justicia social, la equidad y la prosperidad común. Os hemos entendido y tratamos de vivir como vosotros. Pero, ahora que estamos luchando por esos principios, los líderes europeos se dedican al blablablá. ¿Son esos valores mera publicidad?».

El cantante critica que no ve en el frente todas las armas que Occidente afirma estar enviando. «Llevamos ya casi cincomeses de guerra y los rusos están endureciendo su ofensiva en el este. Necesitamos armamento más potente y de mayor alcance», afirma. Preguntado por si es consciente del peligro que entrañaría para el mundo el envío de ese armamento que reclama, Topolia no puede evitar encenderse. «Hay quien cree que la Tercera Guerra Mundial solo comenzará cuando se lance el primer proyectil nuclear, pero están equivocados. Ya ha comenzado», dispara.

Topolia elabora esta idea. «Hay que entender que no es como la Segunda Guerra Mundial, claro. También se libra en los gasoductos y en Internet, y en el cerebro de los europeos. Estamos muriendo aquí no solo por nuestro futuro, sino también por el europeo. Si perdemos la guerra, la democracia se llevará un duro golpe y vosotros volveréis a saber lo que es el fascismo que sufristeis», añade, en referencia a la dictadura de Franco.

Unidos por «un enemigo común»

No obstante, Topolia también hace autocrítica: «Reconocemos los errores cometidos y que tenemos parte de culpa en lo que sucede. Hemos elegido a menudo gobernantes prorrusos que han permitido vender muchas de las armas que necesitamos ahora». Sin embargo, la estrella del pop ucraniano subraya que la invasión ha provocado una unión sin precedentes en Ucrania. «No creíamos que tanta gente se alistaría en las Fuerzas Armadas. Había colas de más de un kilómetro, con jóvenes y viejos, hombres y mujeres, gente de todo signo político. Nos ha unido un enemigo común y la sensación de que quiere aniquilarnos. Es la primera vez que siento una catarsis similar y entiendo el poder de la unidad», destaca.

Eso sí, el precio que está pagando Ucrania es sobrecogedor. Y Topolia reconoce que al principio no estaba a la altura del reto que se le planteó cuando cambió la guitarra por el AK-47. «Mentiría si dijese que no he pasado miedo. El tercer día de la invasión estuvimos en una batalla nocturna, en la que perdimos a un compañero y otros tres resultaron heridos. En otra ocasión, un misil dirigido a nuestra unidad golpeó en una valla publicitaria que lo hizo estallar antes de tiempo y nos salvó la vida. Guardo trozos de ese misil porque me recuerdan que hemos aprendido a vivir sabiendo que podemos morir en cualquier momento. Porque hay ocasiones en las que un soldado muere así, de repente, en un segundo. Y no podemos estar siempre con miedo», relata.

Topolia asegura que más le aterraría mirar a los ojos de sus tres hijos sin haber hecho todo lo que podía. «Tanto ellos como mi mujer y gran parte de mi familia viven en Estados Unidos, donde nació el mayor. Pero yo estoy aquí y quiero que puedan volver», sentencia. Como a la mayoría de los ucranianos, no le cabe duda de que su país saldrá victorioso. «Es solo cuestión de tiempo», afirma sin titubear. «Y cuando ganemos, grabaremos un nuevo álbum con sonidos de felicidad y renacimiento para impulsar el esfuerzo de reconstrucción que requeriremos», concluye.

«Eurovisión siempre ha sido un concurso político»

Taras Topolia no elude la polémica por la victoria de Ucrania en el pasado certamen de Eurovisión. Deja entrever –sin decirlo explícitamente– que la canción ganadora, 'Stephania' de Kalush Orchestra, no era la mejor del festival. Pero celebra su elección por parte del público. «El nivel de creatividad no es la razón principal. La victoria de Ucrania demuestra que la población europea eligió a nuestro país, no sobre el escenario sino como un símbolo al que apoyan y la reivindicación de que somos parte de Europa», opina.

Lo que le resulta curioso en esta ocasión es que la decisión de otorgar el reinado de la canción europea a Ucrania no haya partido de un jurado sino de los propios telespectadores. «Eurovisión siempre ha sido una competición política, porque nació para unir a Europa después de la Segunda Guerra Mundial, y nunca estuvo separado ni de la política ni del contexto geopolítico», argumenta el cantante. «En Ucrania somos perfectamente conscientes de ello», añade.

Pero eso no resta un ápice del entusiasmo que ha provocado la victoria en el país. «Ha sido muy importante para nosotros porque supone que tenemos que organizar Eurovisión el año que viene y que tenemos que darnos prisa en ganar la guerra. En gran parte, eso dependerá de las armas que Europa y Estados Unidos nos envíen», comenta, aprovechando para lanzar una pulla. Consciente de su tono crítico, cambia el semblante y regala una sonrisa optimista. «Estoy convencido de que organizaremos Eurovisión en 2023. Quizá no en Kiev, igual en Leópolis. Mi sueño es recuperar Crimea y celebrarlo allí».