Muere Del Vecchio, el rey italiano de la óptica

Fundador de Luxottica y presidente ejecutivo de EssilorLuxottica, deja un imperio empresarial valorado en más de 27.000 millones de euros

DARÍO MENOR

La suya ha sido una de esas historias de un hombre hecho a sí mismo que, partiendo desde unos orígenes humildes, consigue colocarse en la cima del poder económico. Hablamos de Leonardo Del Vecchio, fundador de Luxottica y presidente ejecutivo de EssilorLuxottica, la mayor sociedad de producción y distribución en el mundo de la óptica, que falleció este lunes en Milán, la ciudad donde nació hace 87 años. Estaba considerado como uno de los más importantes empresarios de Italia y la segunda persona más rica del país, por detrás de Giovanni Ferrero, dueño de Nutella. Deja a sus seis hijos y a su mujer, Nicoletta Zampillo, con la que se casó dos veces con un divorcio de por medio, un imperio empresarial valorado en 27.300 millones de euros, según los últimos cálculos de la revista Forbes.

Huérfano de padre, la madre de Del Vecchio tuvo que dejar a su hijo en un orfanato de Milán porque trabajaba durante todo el día y ya tenía otros tres niños de los que ocuparse. A los 14 años, no obstante, el chaval volvió a vivir con su familia y logró un empleo como chico de los recados en una empresa por las mañanas, mientras que por las tardes seguía un curso de diseño y grabado que le resultaría muy útil poco después. En 1961, a los 26 años de edad, fundó un taller de fabricación de monturas de gafas en unos terrenos que regalaba un ayuntamiento de una zona de montaña de Belluno, en el norte de Italia, para nuevos proyectos industriales.

El éxito para Luxottica, como llamó a su empresa, comenzó en 1971 y fue consolidándose con el paso de los años hasta convertirse en 1995 en la principal corporación del mundo en la fabricación de gafas. Entre sus hitos destaca la compra de las marcas estadounidenses Rayban y Oakley y la fusión en 2018 con la francesa Essilor, gigante de las lentes, que dio lugar a EssilorLuxottica, un grupo que en 2021 facturó 21.500 millones de euros y que cuenta con alrededor de 180.000 empleados en todo el mundo.

Del Vecchio reivindicaba sus orígenes humildes y el valor del esfuerzo para tener éxito en la vida. De su período en el orfanato y en el tiempo que compaginó el trabajo en una fábrica mientras estudiaba recordaba «la disciplina y el método» aprendidos. «Durante años mi comida se basaba en coles hervidas. Su olor me recuerda el gran esfuerzo y los sueños que tenía de hacer algo mío, aunque fuera pequeño, pero donde pudiera explotar mis ideas y mis capacidades. Hoy demasiados jóvenes tienden a dar la responsabilidad de su situación a los otros, pensando que el Estado o sus padres no les ayudan lo suficiente. Yo siempre pensé que era un privilegiado por la pasión y las enormes ganas de hacer. Estaba seguro de que todo dependería de mí y de mi trabajo», contaba hace unos años.

La muerte de Del Vecchio, considerado un ejemplo de empresario con conciencia social por sus iniciativas caritativas y las buenas condiciones generales de los trabajadores de Luxottica, fue lamentada por el primer ministro, Mario Draghi. Lo consideró un «protagonista» del mundo empresarial y un «gran italiano» que puso al país «en el centro del mundo de la innovación». Reconocido con el título de 'Cavaliere' del trabajo en 1986, Del Vecchio contaba además con importantes participaciones en empresas bancarias, de seguros e inmobiliarias, como Mediobanca, Generali y Covivio.