Los miembros del OIEA antes de partir hacia Zaporiyia. / Reuters

La misión del OIEA inicia este jueves la inspección en la central nuclear de Zaporiyia

Los 14 expertos de la agencia de la ONU llegan a la región tras un viaje de nueve horas y piden a Kiev y Moscú garantías de seguridad para poder hacer su trabajo

A. G.

La misión del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), formada por 14 expertos, llegó en la tarde de este miércoles a la región ucraniana de Zaporiyia en un convoy de 20 vehículos y tras nueve horas de viaje con el objetivo de monitorizar la planta nuclear. El director del OIEA, Rafael Grossi, señaló que el trabajo comenzará el jueves, cuando empezarán a hacer «evaluaciones técnicas de la situación» y hablarán con el personal de la central.

«Vamos a pasar unos días allí», anunció Grossi antes de poner rumbo a Zaporiyia, ubicada a más de 500 kilómetros de la capital, Kiev, donde fue recibido el martes por el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, quien ofreció su compromiso con la misión.

El máximo responsable del OIEA pidió «garantías» a ambas partes para poder ejercer su trabajo en la central, tomada por las fuerzas rusas desde principios de marzo. El objetivo, según detalló, es que la delegación trabaje para estabilizar la situación «en la medida de lo posible». «Vamos a intentar establecer una presencia permanente de la agencia a partir de ese momento», declaró.

La central nuclear de Zaporiyia es la más grande de Europa. Tiene una potencia neta de 9.500 megavatios y contaba con más de 10.000 empleados antes de la guerra. Poco después del inicio de la invasión de Ucrania fue ocupada por Rusia y ha sido escenario de combates en las últimas semanas.

En la línea del frente

Horas antes de la llegada de los inspectores, las autoridades ucranianas acusaron a Rusia de nuevos bombardeos en Energodar, la localidad donde se halla la planta. Pese a que la central se encuentra en plena línea del frente de la guerra, los expertos de la agencia nuclear de la ONU ya han recibido garantías de seguridad de ambos lados para cruzarla.

Grossi, en cualquier caso, dijo ser consciente del peligro de la misión. «Estas operaciones son muy complejas: vamos a una zona en guerra, a un territorio ocupado», subrayó sobre una visita que coincide con un recrudecimiento de los combates en la cercana región de Jersón y en la cuenca minera del Donbás (este). Las tropas rusas causaron además este miércoles siete muertos al bombardear las ciudades de Járkov y Mikolaiv.